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Cuidado

Acostumbrar al cachorro a la jaula de forma positiva

cachorros Dificultad: media

Antes de empezar

La jaula (o transportín, o crate) tiene mala fama en algunos hogares españoles porque se asocia a castigo o a encierro. Bien usada, ocurre lo contrario: se convierte en el sitio donde el cachorro va por iniciativa propia a descansar, donde se siente seguro y donde aprende a calmarse cuando todo a su alrededor le supera. Es además una herramienta que te salva el viaje en coche, la visita al veterinario, el avión si algún día viaja, y el momento del hotel o casa rural.

La jaula no es prisión, es refugio. Esa es la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal. Si tu cachorro entra dentro huyendo de algo y sale tan pronto como puede, la jaula no está cumpliendo su función. Si entra solo, se tumba, suspira y se queda dormido, sí.

Conviene saber también que la jaula no sustituye a la educación. Algunos tutores la usan como aparcadero del cachorro durante horas. Eso no es uso correcto: el cachorro pasa tiempo en la jaula cuando le toca descansar o cuando el entorno se vuelve incompatible con la calma, no porque sea más cómodo para los humanos.

Lo que necesitas

  • Una jaula del tamaño adecuado: el cachorro debe poder ponerse de pie, girar y tumbarse estirado. Ni más pequeña (estresa) ni mucho más grande (no consigue sensación de refugio).
  • Manta blandita o cama de jaula, lavable.
  • Algún juguete blando que ya conozca, sin trozos pequeños que se desprendan.
  • Premios pequeños y blandos.
  • Si tu zona es ruidosa, manta opaca para cubrir parte de la jaula y generar penumbra.
  • Tiempo: dos semanas de trabajo gradual, no un fin de semana.

Paso a paso

  1. Coloca la jaula con la puerta abierta en una zona tranquila del salón. Deja que la huela, la explore, entre y salga libremente durante uno o dos días. No la metas en una habitación cerrada: tiene que formar parte del paisaje.
  2. Deja premios dentro sin que mire. Cada hora más o menos, suelta discretamente dos o tres trocitos al fondo de la jaula. El cachorro descubre solo que ahí aparecen cosas buenas. No le llamas, no le metes: descubrir.
  3. Comida dentro. A los dos o tres días, ponle el comedero al fondo de la jaula con la puerta abierta. Que coma ahí. La jaula = comida = sitio bueno.
  4. Primeros cierres muy cortos. Cuando ya entre solo con tranquilidad, prueba a cerrar la puerta un par de segundos mientras está comiendo, y ábrela antes de que termine. Repite varias veces al día durante una semana, alargando el tiempo de cierre poco a poco: cinco segundos, diez, veinte, un minuto.
  5. Asocia la jaula al sueño. Cuando notas que se está quedando dormido en el salón, llévale a la jaula y déjale dormir ahí, con la puerta entreabierta o abierta. El cachorro aprende que “siesta = mi sitio”.
  6. Cierres largos sólo cuando está cansado. No metas a un cachorro con energía a tope en la jaula esperando que se calme: se desespera. Cierres largos van después del paseo, después de jugar, después de comer. Cuerpo y mente cansados.
  7. Nunca uses la jaula como castigo. Si le riñes y le metes ahí, has destruido el trabajo de semanas. La jaula es siempre territorio positivo o neutral, jamás castigo.
  8. No abras la puerta cuando llora. Si llora, espera a una pausa, aun cortita, y abre entonces. Abrir cuando llora le enseña que llorar abre la puerta. Si llora sin parar tras semanas de trabajo, es que has avanzado demasiado rápido: vuelve al paso anterior.

Adaptación

Si tu cachorro está realmente angustiado dentro (jadeo extremo, intentos violentos de salir, mordisqueo a la rejilla), saca la jaula, baja el ritmo a la mitad y vuelve a empezar por el paso uno con la puerta siempre abierta y un par de semanas más.

Si tu cachorro ya tenía una jaula que asoció a algo desagradable (por ejemplo, en el viaje de venida del criadero), conviene cambiar la jaula físicamente por una distinta. Mismo concepto, distinto envase, recuerdo limpio.

Si vives en piso pequeño y la jaula no cabe en sitio visible, puede ir en el dormitorio. Lo importante es que no esté escondida en un trastero o cuarto cerrado.

Cuándo no aplicar

La jaula no es solución para:

  • Cachorros que pasan más horas del día solos de las que pueden manejar. La jaula no convierte ocho horas solo en un problema menor: sólo evita destrozos. La soledad excesiva sigue siendo el problema.
  • Adultos con ansiedad por separación grave ya instalada. Ahí la jaula puede empeorar el cuadro y necesitas trabajo específico con un educador canino o veterinario etólogo.
  • Castigo después de un destrozo. Si el cachorro mordió un cojín y le metes ahí, no aprende a no morder cojines: aprende que la jaula es donde le castigan.

Si tras dos o tres semanas de trabajo bien hecho tu cachorro sigue entrando con miedo o llora cada vez que cierras, busca asesoramiento profesional antes de seguir. A veces hay un componente de miedo previo que necesita un plan personalizado.