Salir a correr con tu perro: cuándo y cómo
Antes de empezar
Correr con tu perro es uno de los planes más gratificantes para ambos cuando se hace bien, y una causa frecuente de lesiones cuando se hace mal. Un perro adulto, sano, en buena condición física y con un manto adecuado puede acompañarte en sesiones de carrera suave y disfrutar enormemente. Un cachorro, un perro mayor, un perro braquicéfalo, un perro con sobrepeso o uno con patología articular no es candidato a correr a tu lado, aunque sea capaz de seguirte.
La regla más importante: un perro siempre te seguirá hasta el agotamiento antes de detenerse por su cuenta. No tiene la noción de “voy a parar antes de hacerme daño”. Tú eres responsable de medir y poner el freno.
Antes de empezar, conviene una revisión veterinaria que confirme aparato locomotor sano, corazón sano y peso adecuado. Si el perro está pasado de peso, el plan inicial es perder peso paseando, no correr.
Lo que necesitas
- Arnés tipo Y o canicross específico, nunca collar (un tirón al correr con collar daña la garganta).
- Correa larga elástica con cinturón anclado a tu cintura, si vas a hacerlo en serio. Si es paseo-trote suave inicial, correa normal de longitud razonable, sin extensible.
- Agua y bebedero plegable, siempre. Aunque sea media hora.
- Bolsas, premios pequeños.
- Calzado tuyo apropiado.
- Reloj o app para controlar tiempo y distancia.
Paso a paso
- Confirma que tu perro está apto. Edad de cierre de crecimiento alcanzada (depende de la raza: razas pequeñas a los doce meses orientativos, razas grandes y gigantes hasta dieciocho o veinticuatro meses), peso correcto, articulaciones sanas, sin patología cardiaca diagnosticada, manto que tolera el ejercicio.
- Acostumbra al perro a trotar a tu lado en correa. Sesiones cortas en paseo donde alternes andar y trote suave. Que aprenda a mantener el ritmo y no a salir disparado.
- Empieza con sesiones cortas. Diez a quince minutos de carrera muy suave, alternando con paseo. Tres veces por semana, no a diario.
- Sube gradualmente. A las tres o cuatro semanas, sesiones de veinte minutos. A las seis o ocho semanas, treinta a cuarenta minutos si el perro lo tolera bien.
- Ritmo y terreno. Mejor terreno blando (tierra, hierba, arena compacta) que asfalto. El asfalto golpea las articulaciones del perro y abrasa almohadillas en verano.
- Pausas con agua cada quince o veinte minutos. Aunque el perro no la pida.
- Observa señales de cansancio. Jadeo intenso, lengua muy fuera, freno espontáneo, mirada desenfocada, tumbarse al parar. Ahí se acabó la sesión. No hay “uno más”.
- Vuelta a casa en paseo, no a la puerta. Los últimos cinco minutos andando para que la frecuencia cardiaca baje progresivamente.
- Comprueba almohadillas al volver. Erosiones, grietas, restos de tierra. Pasa un paño humedecido por las patas.
Adaptación
Razas adecuadas en general: pastor alemán, malinois, husky en clima frío, pastores belgas, border collie, labrador y golden si están en forma, dálmata (criados para correr al lado de carruajes), weimaraner, vizsla, jack russell (corre kilómetros pese a su talla).
Razas inadecuadas o muy limitadas: braquicéfalos (bulldog inglés y francés, carlino, bóxer, shih tzu, pequinés) por su anatomía respiratoria; razas gigantes en general (gran danés, san bernardo, dogo) por su porte articular; condroplásicas (basset, dachshund, corgi) por su columna; razas muy peludas en climas calurosos (samoyedo, terranova) salvo a primera hora del día y en invierno.
Cachorros: pasear largo y jugar, no correr al ritmo humano. El esqueleto no termina de formarse hasta el cierre de las placas de crecimiento, y el sobreejercicio en esa fase es factor de displasia.
Seniors: lo razonable es retirarles del entrenamiento de carrera y mantener paseos largos y enriquecedores. Si tu compañero de carrera era senior y muestra cojera, rigidez al levantarse o desinterés, es momento de retirarle de la corredora.
Cuándo no aplicar
No corras con el perro si:
- Las condiciones climáticas son extremas. Más de veinticinco grados con humedad alta es riesgo de golpe de calor. Comprueba el suelo con el dorso de la mano: si no aguantas cinco segundos, el asfalto está demasiado caliente para sus almohadillas. Sal muy temprano o muy tarde.
- Tu perro es braquicéfalo. La anatomía respiratoria no le permite disipar calor ni mover el aire que el ejercicio exige. Que un bulldog inglés te siga corriendo no significa que lo tolere: significa que va camino de un colapso respiratorio.
- Hay viento helado o granizo: ejercicio intenso con vías respiratorias frías es agresivo.
- Tras cualquier intervención quirúrgica reciente o lesión articular reciente, hasta alta veterinaria.
- En cachorros antes del cierre de placas de crecimiento.
- En tres o cuatro horas después de comer: riesgo de torsión gástrica en razas grandes.
Bien hecho, correr con tu perro fortalece su musculatura, mejora su comportamiento por la descarga energética y consolida vuestro vínculo. Mal hecho, lo lesiona. Empieza despacio y observa más al perro que al cronómetro.