Cortar las uñas a tu perro en casa
Antes de empezar
Las uñas largas no son un detalle estético. Cuando crecen demasiado, alteran la pisada del perro, fuerzan los dedos hacia atrás, generan dolor articular y, con el tiempo, pueden contribuir a problemas posturales en codos y caderas. En casos extremos, una uña curvada sigue creciendo y acaba clavándose en la almohadilla.
La pulpa, conocida como la “vena” de la uña, es el tejido rosado que recorre el centro y contiene un nervio y un vaso sanguíneo. Cortarla provoca dolor y sangrado. En uñas claras se ve a contraluz; en uñas negras es invisible, y por eso hay que ir cortando poco a poco para no llegar.
Una pista para saber si toca corte: si al andar sobre suelo duro escuchas el “tic-tic” de las uñas, ya están largas.
Lo que necesitas
- Cortauñas tipo guillotina o tijera, específico para perros.
- Lima de uñas o lima eléctrica suave (opcional, para alisar el borde).
- Polvo hemostático o estíptico, por si sangras una uña sin querer (sirve también almidón de maíz como apaño temporal).
- Premios pequeños y blandos.
- Una toalla para apoyar al perro, sobre todo si es pequeño y se mueve.
- Buena luz, mejor luz natural.
Paso a paso
- Familiariza al perro con la herramienta. Antes de cortar, déjalo oler el cortauñas, tócale las patas, premia. Repite varios días si nunca se las has tocado.
- Elige una postura cómoda. Perros pequeños: en tu regazo o sobre una mesa con toalla. Medianos y grandes: tumbados de lado o sentados con la pata apoyada.
- Sujeta la pata con suavidad. Empuja la almohadilla hacia arriba con el pulgar para que la uña sobresalga. No tires del dedo: presiona desde la base.
- Identifica la vena. En uñas claras se ve como una línea rosada que termina antes de la punta. En uñas negras imagínala: corta sólo la curva final, en pequeños mordiscos.
- Corta en perpendicular al hueso. Nunca de lado. Mejor varios cortes pequeños y limpios que uno grande.
- Lima el borde si quieres. Una pasada de lima evita que se enganche en alfombras o tejidos.
- Repite con cada uña. No olvides los espolones (las uñas internas, más arriba) si los tiene.
Refuerzo positivo
Para un perro que nunca se ha dejado, empieza con UNA uña al día y un montón de premios. Mejor cortarle 4 uñas a la semana que pelearte con las 18 de golpe. La idea es que asocie el cortauñas con cosas buenas, no con un mal rato.
Voz tranquila, ritmo pausado. Si se pone tenso, para. Una sesión que termina con una uña hecha y un perro relajado es un éxito mucho mayor que cuatro uñas y un perro asustado.
Cuándo no aplicar
No cortes en casa si:
- Las uñas son completamente negras y no tienes experiencia: el riesgo de sangrar la pulpa es alto. Mejor peluquero canino o veterinario las primeras veces.
- El perro reacciona mal pese a todo el trabajo de habituación: insistir empeora. Un peluquero o el veterinario lo harán en minutos.
- La uña está rota, doblada, infectada o sangrando: eso es un asunto veterinario, no un corte rutinario.
Si te equivocas y sangra: aplica el polvo hemostático con presión firme durante un minuto. Suele bastar. Si no para en cinco minutos, llama al veterinario.