Dentición del cachorro y mordisqueo
Antes de empezar
Entre las tres semanas y los seis o siete meses, el cachorro pasa por uno de los procesos más intensos de su vida: cambiar los dientes de leche por la dentadura definitiva. Como con los bebés humanos, esto le genera molestias en las encías, picor, dolor leve constante, y una necesidad casi irresistible de morder cosas para aliviarse.
Esto es importantísimo de entender, porque casi todos los tutores primerizos confunden el mordisqueo de dentición con “este cachorro es agresivo” o “está mal educado”. No. Es un proceso fisiológico, normal y necesario. Reñirle no lo elimina — lo desplaza a tus zapatos cuando no estás mirando. Lo que funciona es dirigir el mordisqueo a objetos adecuados y esperar a que el proceso termine.
A los siete u ocho meses, con la dentadura definitiva ya formada, el mordisqueo intenso desaparece prácticamente solo. La mordida de juego (“boca blanda” cuando juegan contigo) se trabaja aparte y es lo que más se queda en perro adulto si no se corrige a tiempo.
Lo que necesitas
- Mordedores de varias durezas y texturas: caucho blando, caucho duro, cuerda, lona resistente.
- Mordedores enfriables (de meter al congelador) — el frío alivia las encías.
- Algún juguete tipo “kong” rellenable con comida húmeda o paté para perros, para mantenerle entretenido.
- Pequeños huesos de cuero crudo de calidad o snacks masticables aptos para cachorros (consulta tamaño y dureza con tu veterinario para tu raza).
- Paciencia: este es uno de esos cuidados que pesa más en gestión que en técnica.
Paso a paso
- Equipa la casa con mordedores variados repartidos por las zonas donde el cachorro pasa tiempo. Que siempre haya uno a su alcance.
- Mete uno o dos al congelador durante las horas en que más vaya a morder (por ejemplo, antes de que vuelvan los niños del cole, antes de la hora del salón). El frío adormece las encías.
- Cuando le pillas mordiendo algo prohibido (pata de la mesa, mando, zapato), no le riñes — le redirige. Acércate sin drama, retira el objeto y dale uno de sus mordedores. En cuanto muerda el suyo, voz tranquila, “muy bien”. Asocia: mordedor propio = aprobación.
- Acota el acceso a zonas con tentaciones. Cables eléctricos, zócalos, esquinas de muebles, plantas: o se guardan, o se cubren, o se cierra el acceso con vallas. Un cachorro no debería pasar tiempo solo en una habitación llena de cosas mordibles que NO debe morder.
- Mordida de juego con tus manos: importante. Si juega contigo mordiéndote la mano, el método clásico es emitir un quejido agudo “ay” y retirar la mano. El juego se interrumpe diez o quince segundos. Reanudas. Si vuelve a morder fuerte, quejido y diez segundos de aislamiento. Aprende que apretar te aleja; mordida blanda mantiene el juego. Calibra la fuerza con el tiempo.
- Nunca regañes con “no” mientras muerde. El “no” sin alternativa no enseña nada; sólo confunde. Quita lo prohibido + ofrece lo permitido. Sustituir, no reprimir.
- Cuando termine la dentición (a los siete u ocho meses), revisa con tu veterinario que toda la dentadura definitiva está bien colocada y no hay dientes de leche retenidos (frecuente en razas miniatura, a veces requiere extracción).
Adaptación
Si el cachorro muerde mucho más intensamente al final del día, casi siempre es cansancio acumulado. Igual que los niños, los cachorros sobreestimulados se vuelven más mordedores. La solución no es más estimulación: es más siesta. Revisar la sección sobre sueño del cachorro.
Si has heredado un mordisqueo problemático en cachorro adoptado de protectora, el método sigue siendo el mismo. Sólo aplicas mucho más juguete bueno y mucho más enriquecimiento (juguetes interactivos, masticables, mordedores nuevos cada pocos días). El aburrimiento es gasolina para mordisqueo.
Cuándo no aplicar / consultar veterinario
Consulta sin esperar si:
- Tu cachorro pierde dientes de leche y sangra en exceso, tiene mal aliento muy marcado o babea sangre.
- Se niega a comer durante más de un día (las molestias de dentición pueden quitar ganas un rato, no días enteros).
- Tiene un diente de leche que no cae cuando ya ha salido el definitivo (frecuente en razas miniatura — se evalúa si extracción).
- A los siete u ocho meses sigue mordiendo todo igual que a los cuatro: el proceso ya debería haber bajado. Consulta veterinario para descartar problema dental, y educador canino si todo está bien físicamente.
Para problemas de mordida con intención agresiva (no juego, no exploración: gruñido, mordedura por proteger algo, mordedura por miedo), esto NO es dentición. Necesitas educador canino con perfil etológico, no más mordedores.