Desparasitación externa: pulgas y garrapatas
Antes de empezar
Pulgas y garrapatas no son sólo molestos: son vectores de enfermedades serias. La pulga transmite tenia (Dipylidium caninum) y provoca dermatitis alérgica en muchos perros sensibles. La garrapata puede transmitir babesiosis, ehrlichiosis, anaplasmosis y enfermedad de Lyme, entre otras. En España, especialmente en zonas mediterráneas y sur, el riesgo se mantiene buena parte del año.
La buena noticia: la prevención funciona muy bien si se mantiene la regularidad. La mala: el efecto de la mayoría de productos no es eterno y un mes saltado abre una ventana suficiente para que pille algo. La pauta concreta (producto, intervalo) la fija tu veterinario en función del clima, la zona y el estilo de vida del perro.
Lo que necesitas
- Producto antiparasitario externo recomendado por el veterinario (pipeta, collar, comprimido sistémico, spray). Cada formato tiene sus indicaciones.
- Cartilla con anotaciones de la última aplicación.
- Peine de púas finas (lendrera) si quieres revisar al perro periódicamente.
- Guantes finos para retirar garrapatas si las encuentras.
- Un quita-garrapatas (gancho de plástico tipo “tick twister”) en el botiquín.
- Alcohol o un tarro con tapa para guardar la garrapata si quieres que el veterinario la identifique.
Paso a paso
- Elige producto con el veterinario. El tipo de producto depende de muchas cosas: si hay niños pequeños en casa (algunos collares son muy duraderos pero hay que cuidar el contacto), si el perro se baña a menudo (afecta a algunas pipetas), si come otros productos sistémicos, si tiene piel sensible. No es decisión de pasillo de tienda.
- Aplícalo en su día. Si es pipeta, separa el pelo en la base del cuello y aplica directamente sobre la piel; no sobre el pelo. Si es collar, ajústalo dejando espacio para dos dedos y corta el sobrante. Si es comprimido, dáselo con comida según indicaciones del prospecto.
- Respeta los plazos. El intervalo entre aplicaciones lo da el producto. No alargues “porque hace frío y no hay garrapatas”. En interiores, las pulgas pueden completar ciclo todo el año.
- Revisa al perro tras cada paseo en zonas de riesgo (campo, hierba alta, parques con muchos perros). Pasa la mano a contrapelo por axilas, ingles, entre dedos, orejas, cuello. Las garrapatas se notan como un bultito duro.
- Si encuentras una garrapata, retírala bien. Con el gancho específico, gírala media vuelta hasta que se suelte completa, sin tirar bruscamente. No la aplastes, no la quemes, no la mojes con aceite: esos métodos hacen que regurgite contenido infectado en el perro.
- Tras retirarla, desinféctala la zona con clorhexidina diluida y vigila el punto durante días. Si aparece inflamación, costra que no cicatriza, decaimiento o fiebre, al veterinario.
- Aspira y limpia la casa con frecuencia si has tenido infestación de pulgas: el 95% de la población vive en el entorno (alfombras, juntas del suelo, cama del perro), no encima del perro.
Adaptación
- Caza, montaña, senderismo: pauta más estricta y revisión sistemática tras cada salida.
- Piel sensible o alergia conocida a algún producto: existen alternativas; consúltalo.
- Convivencia con gatos: muy importante. Algunos antiparasitarios caninos son tóxicos para gatos. Si compartes hogar, díselo al veterinario antes de elegir.
- Cachorros y geriátricos: producto y dosis específicas según edad y peso.
Cuándo no aplicar
No apliques antiparasitario externo si:
- El perro tiene heridas abiertas o dermatitis activa en la zona donde se aplica la pipeta o el collar.
- Está con fiebre, vómitos o cuadro agudo no diagnosticado.
- Es un cachorro por debajo de la edad mínima del prospecto (no improvises).
- Sospechas reacción alérgica al producto previo (picor exagerado, irritación, decaimiento tras la aplicación): consulta antes de repetirlo.
Y nunca uses productos de un animal en otro sin confirmar compatibilidad: ciertos principios activos habituales en antiparasitarios caninos son letales para gatos, aunque sean seguros en perros. Si vives con ambos, comprueba siempre con tu veterinario qué producto canino es compatible con la convivencia felina, y separa juguetes, camas y zonas de descanso durante el tiempo que indique el prospecto tras la aplicación.