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Cuidado

Lavar la cama, las mantas y los textiles del perro

higiene Dificultad: fácil Frecuencia: Cada 2 semanas

Antes de empezar

La cama del perro acumula en pocos días pelo, saliva, restos orgánicos del paseo, polvo, ácaros y, en periodos cálidos, también huevos de pulga en estado latente. Por mucho que el perro entre limpio del paseo (que casi nunca es el caso), la suciedad se concentra ahí porque es donde pasa muchas horas. Una cama no lavada con regularidad termina siendo un foco de olores, picor y, en perros con piel sensible, dermatitis de contacto.

La frecuencia razonable de lavado va de una a dos semanas para perros sin problemas y de un perfil de vida normal. Cada semana si el perro vive en exterior o duerme en la cama personas. Cada tres o cuatro días si hay tratamiento antiparasitario en curso por infestación de pulgas.

No sólo la cama. Mantas que el perro usa habitualmente, fundas del sofá donde se tumba, alfombrillas de la entrada y, sí, las fundas de los cojines donde se acomoda mientras tú ves la televisión, también entran en la rutina.

Lo que necesitas

  • Detergente sin perfume fuerte ni colorantes (los muy perfumados irritan piel canina sensible y atraen acumulación de polvo después).
  • Bicarbonato sódico (medio vaso por colada), opcional, ayuda a neutralizar olores y a soltar grasa.
  • Vinagre blanco como alternativa o complemento (un vaso en el cajón del suavizante), opcional, neutraliza olores y suaviza sin perfumar.
  • Cepillo de cardas o rodillo quita-pelos para retirar pelo antes del lavado.
  • Aspirador con boquilla para tejidos.
  • Acceso a lavadora con programa de temperatura adecuada al tejido.
  • Secadora o tendedero amplio.

Paso a paso

  1. Antes de meter nada en la lavadora, retira el pelo. Cepilla la cama con cardas o pasa rodillo adhesivo, o aspira a fondo. Si pones la cama llena de pelo directamente en la lavadora, el filtro se atasca, el desagüe se obtura y el pelo se pega a las prendas de la siguiente colada.
  2. Separa fundas y rellenos. La mayoría de camas caninas tienen funda extraíble: lavar funda y revisar instrucciones del relleno. Si el relleno se moja entero, el secado tarda días y favorece moho.
  3. Lava a la temperatura más alta que la etiqueta del tejido permita. Idealmente 60 grados para matar ácaros y huevos de parásitos. Si el tejido sólo admite 30 o 40, lava igual: la limpieza mecánica del lavado ya hace mucho.
  4. Detergente suave y dosis normal. Doble dosis no limpia más, sólo deja más residuo. Si el perro tiene piel sensible, mejor un aclarado extra automático.
  5. Sin suavizante. El suavizante deja una película que muchos perros rechazan o tocan con piel irritada.
  6. Bicarbonato o vinagre para olores. Bicarbonato en el tambor con la ropa, o vinagre en el cajón del suavizante. No mezclar ambos en la misma colada.
  7. Aclarado extra. Restos de detergente son una causa frecuente de irritación cutánea.
  8. Secado al sol o en secadora. El sol es desinfectante natural. Si no hay sol, tendedero amplio y aireado. Si tiene secadora, programa templado: el calor extremo encoge muchas camas.
  9. Asegúrate de que está completamente seco antes de devolverlo al perro. Una cama medio húmeda devuelve a la piel toda la humedad y arruina el trabajo.

Adaptación

Si en casa hay tratamiento por infestación de pulgas, el ciclo de lavado de la cama debe seguir el ciclo del tratamiento antiparasitario que indique el veterinario, lavando a 60 grados cuantas veces sea posible durante varias semanas. Los huevos sobreviven en el tejido hasta que un lavado caliente o el calor seco los elimina.

Camas grandes con relleno fijo (no desmontable) son más cómodas de mantener si las cubres con una funda extraíble lavable, dejando el relleno protegido. Cuesta menos lavar una funda fina cada semana que la cama entera.

Las mantas favoritas del perro funcionan mejor si tienes dos o tres en rotación: una en uso, una limpia esperando, una en colada. Así nunca se queda sin nada que oler con olor familiar mientras la otra se lava.

Cuándo no aplicar

  • No lo metas en la lavadora si la etiqueta dice “solo limpieza en seco” sin haberlo comprobado: hay camas con espuma o cuero sintético que se estropean. Para esas, aspirado intenso y limpieza superficial con paño y agua tibia.
  • No uses lejía aunque tengas la tentación de “desinfectar a fondo”: deja residuo irritante que no se va con un aclarado, y el cloro daña los colores. Para desinfectar, la temperatura alta del lavado o el sol bastan.
  • No uses productos antiparasitarios sobre la cama por tu cuenta sin indicación veterinaria. Hay productos de uso ambiental que requieren ausencia del perro durante horas y ventilación posterior; mal aplicados son tóxicos.
  • Si el perro tras un lavado nuevo se rasca, evita su uso o pruébala con menos detergente. Algunos detergentes “ecológicos” siguen llevando perfumes que irritan.

Una cama limpia es uno de los regalos más infravalorados que puedes hacerle al perro. Y, de paso, a tu nariz cuando entras en casa.