Enseñar la orden 'suelta'
Antes de empezar
El “suelta” — que el perro deje voluntariamente lo que tiene en la boca cuando se lo pides — es una de las órdenes con más impacto en seguridad y mucha menos visibilidad que el “sentado” o el “ven”. Sirve para que suelte un calcetín antes de tragárselo, una piedra que va a romperle un diente, una cosa muerta encontrada en el parque, o el juguete del niño justo cuando se lo está disputando.
La filosofía es totalmente contraintuitiva: a un perro que tiene algo en la boca y al que le quieres quitar la cosa, abrirle la boca a la fuerza es lo peor que puedes hacer. Le enseñas que cuando aparecen tus manos pierde su tesoro, y eso construye protección de recursos (gruñidos, mordeduras de aviso). El “suelta” se entrena al revés: el perro suelta porque sabe que tras soltar gana algo mejor.
Conviene empezar antes de tener un problema, en cachorros entre los tres y los seis meses. Pero un perro adulto también lo aprende — sólo hace falta más calma y más constancia.
Lo que necesitas
- Dos juguetes parecidos en valor para el perro.
- Premios buenos (algo más rico que el juguete, idealmente).
- Una palabra clara: “suelta”, “deja”, “drop”. La misma siempre. Mucha gente prefiere “deja” para suelta y “suelta” sólo para mordedor — elige y mantén.
- Voz tranquila, nunca enfadada. Si gritas, el perro se traga el objeto por miedo a perderlo.
Paso a paso
- Empieza con juguete de bajo valor. Un peluche viejo o una cuerda. Juega con él al tira y afloja unos segundos.
- Para de jugar, queda inmóvil, y enseña el premio (o el segundo juguete idéntico) cerca de su nariz. No tires del juguete. Sólo espera.
- En cuanto suelte para mirar u oler el premio, di “suelta” y dale el premio (o lanza el segundo juguete). El primer juguete cae al suelo, problema resuelto.
- Repite cinco o seis veces por sesión. Estamos asociando: soltar = cosa buena nueva.
- Cuando lo haga fácil con juguete de bajo valor, sube al medio. Su pelota favorita, el mordedor más querido. Ahora el premio tiene que ser mejor para compensar.
- Sólo cuando esto va sólido, empieza con objetos prohibidos. Un calcetín en boca, una zapatilla. Aplicas el mismo método: enseñas premio, dices “suelta”, premias.
- Llega un momento en que el perro suelta por la palabra, sin necesidad de mostrar el premio. Sigue premiando cuando suelta, sobre todo si era algo importante. El día que suelte un trozo de chocolate o un hueso de pollo de la calle, el premio tiene que ser celebración.
Refuerzo positivo
Un error muy frecuente: pedir “suelta”, el perro suelta, y entonces el dueño se lleva el objeto y se acaba el juego. Eso enseña que soltar significa perder. Para evitarlo, devuelve el juguete al perro tras varios “suelta” exitosos. El mensaje es: suelto → gano algo bueno → me devuelven el juguete. Soltar deja de ser un coste.
Otro truco que funciona: durante el juego del tira y afloja, intercala dos o tres “suelta” + premio + reanudar el juego. Convierte el “suelta” en una parte normal del juego, no en su final.
Cuándo no aplicar
No usar este método (o consultar con un profesional) si:
- El perro ya gruñe o muestra los dientes cuando te acercas a su comida, su juguete o su sitio. Eso es protección de recursos establecida. Forzar el “suelta” puede escalar a mordedura. Aquí necesitas un educador canino o etólogo, no un tutorial.
- Está enfermo, dolorido o muy estresado: el aprendizaje no consolida y aumenta su tensión.
- Acaba de comer y tiene un objeto comestible peligroso (un trozo de hueso cocido, un chocolate, una piedra ya tragada parcialmente). Aquí no se entrena: vas al veterinario directamente, no intentes “enseñarle” en una urgencia.
Si tras varias semanas no consolida, revisa el valor del premio: el problema casi siempre es que el premio no compensa el coste de soltar. Sube el premio (queso, pollo, salchicha) antes de probar otro método.