Enseñar la orden 'tumbado'
Antes de empezar
El “tumbado” es una orden de control con muchísima utilidad: para esperar tranquilo en una terraza mientras tú comes, para ralentizar a un perro nervioso justo antes de cruzar una calle, para tener una posición estable durante una visita al veterinario o el cepillado. También es una posición que casi todos los perros mantienen más tiempo que el “sentado”, porque les resulta más cómoda.
Antes de empezar, conviene que el perro ya conozca “sentado”. No es imprescindible — se puede enseñar de cero —, pero ayuda como puente.
Como con todas las órdenes, usamos refuerzo positivo. Nunca empujarle el lomo hacia abajo, nunca presionar las patas traseras: forzar la posición es contraproducente y, en perros mayores o con problemas articulares, dolorosa.
Lo que necesitas
- Premios muy pequeños y atractivos (trozos del tamaño de un guisante).
- Una superficie cómoda. Suelo frío de baldosa no invita a tumbarse. Mejor parquet, una alfombra o el césped.
- Sesiones cortas (entre tres y cinco minutos) repetidas varias veces al día.
- La misma palabra siempre: “tumbado”, “túmbate”, “abajo”. Elige una.
Paso a paso
- Pide “sentado”. Cuando esté sentado y tranquilo, sostén un premio cerrado en la mano frente a su nariz.
- Baja lentamente la mano hasta el suelo, justo entre sus patas delanteras. El perro debe seguir el premio con la cabeza. Suele inclinar el cuerpo hacia abajo siguiendo el olor.
- Si dobla los codos y se tumba, di “sí” (o haz click), abre la mano y dale el premio. No le digas todavía la palabra; estás creando la acción primero.
- Si no se tumba del todo, premia la aproximación. Si baja los codos pero no las patas traseras, premia ese gesto. Tres o cuatro intentos así y suele completar el movimiento.
- Trucos para perros que se resisten: siéntate tú en el suelo con la pierna doblada formando un puente bajo, pídele que pase la cabeza por debajo siguiendo el premio. Para hacerlo, casi siempre tienen que tumbarse. Otra opción: parte de “sentado” en una superficie elevada (escalón, sofá bajo) y deja caer el premio justo en el borde, hacia abajo: la inercia los lleva a la posición.
- Cuando se tumbe fácil siguiendo el premio, añade la palabra. Dí “tumbado” justo antes de bajar la mano. Repite quince o veinte veces hasta que la palabra empiece a anticipar la acción.
- Quita el cebo poco a poco. Pasa de mano cerrada con premio a mano vacía haciendo el gesto, y luego sólo la palabra. El premio llega después de la acción, no antes.
- Generaliza. Cocina, salón, parque, terraza de un bar. Cada entorno nuevo es casi como empezar de cero al principio.
Refuerzo positivo
Una vez que sabe “tumbado”, úsalo en momentos útiles del día a día. Si estás cenando y el perro empieza a pedir, “tumbado” en su cama lejos de la mesa, premio cuando aguanta. Lo mismo cuando llegan visitas, antes de poner el comedero, durante el cepillado.
Si quieres construir el “tumbado largo” — que mantenga la posición varios minutos —, una vez que conoce la orden, premia con intermitencia mientras está tumbado: cae un premio en su boca cada cierto tiempo si sigue ahí. Sube la duración muy gradualmente.
Cuándo no aplicar
No insistas con “tumbado” si:
- El perro tiene displasia, artrosis o cualquier dolor articular: tumbarse y levantarse repetidamente le supone esfuerzo. Habla con tu veterinario y reduce la frecuencia.
- Es un cachorro muy pequeño y la superficie está fría: usa una manta o trabaja en otro sitio.
- Está sobreexcitado: el “tumbado” requiere baja activación, y no la tiene. Espera.
Si después de un par de semanas el perro no entiende qué le pides, revisa el método: cuesta más con perros de patas muy largas (galgos, salukis), con perros de pecho ancho (bulldogs), y con perros mayores que aprendieron mal de cachorros. Un educador canino te ajusta el método a la morfología del perro concreto.