RCP básico canino: parada respiratoria
Antes de empezar
La reanimación cardiopulmonar canina (RCP) es la maniobra que se aplica cuando un perro deja de respirar o el corazón deja de latir. Es una intervención de último recurso: la supervivencia es baja incluso con RCP perfecta, pero sin RCP la supervivencia es prácticamente nula. Cuando todo va mal, intentarlo bien marca la diferencia.
Esta ficha es una guía para reaccionar mientras alguien conduce al veterinario. La RCP nunca sustituye al veterinario: es lo que se hace camino del veterinario para ganar minutos. Si puedes, lo ideal es haber recibido formación práctica presencial en un curso de primeros auxilios caninos. Leerlo aquí da idea; practicar en muñeco da seguridad.
Causas frecuentes de parada en perros: atragantamiento, golpe de calor severo, electrocución, ahogamiento, intoxicación, golpe en accidente de tráfico, anestesia complicada, shock anafiláctico. En todas, la RCP es mientras se traslada, no en lugar de trasladar.
Reconocer los signos
Confirma que es una parada real antes de iniciar RCP:
- Inconsciente: no responde a tu voz, a una palmada en el costado, a un pellizco firme entre los dedos del pie.
- No respira o respira de forma agónica (boqueadas aisladas, irregulares): mira el pecho de frente o coloca tu mano sobre el costado. Si no hay movimiento o son boqueadas muy lentas tipo “pez fuera del agua”, es parada respiratoria.
- Encías muy pálidas, blancas o azuladas.
- Sin pulso femoral: pasa los dedos por la cara interna del muslo, en la zona inguinal. La arteria femoral late ahí. Si no notas nada (y eres capaz de localizarla bien), es parada cardíaca.
- Pupilas dilatadas y fijas.
Si el perro respira, aunque sea mal, no apliques RCP: estabilízalo de lado, mantén vía aérea libre, y al veterinario. La RCP sobre un corazón que aún late puede provocar arritmias.
Acción inmediata
1. Pide ayuda y prepara traslado
Grita “necesito ayuda”, llama al veterinario en altavoz si estás solo, pide a alguien que conduzca mientras tú haces RCP. La RCP se hace mientras alguien transporta al perro. No pares a hacer veinte minutos de RCP en el suelo del jardín: cinco minutos sin oxígeno cerebral son ya daño grave.
2. Postura y vía aérea
- Tumba al perro en decúbito lateral derecho (sobre su costado derecho, con el corazón hacia arriba).
- Extiende su cuello hacia delante para abrir la vía aérea.
- Saca la lengua hacia fuera y un lado.
- Mira dentro de la boca: si hay vómito, sangre, cuerpo extraño visible, retíralo con cuidado con los dedos o un paño. No barridos a ciegas.
3. Ventilación boca-hocico
- Cierra firmemente el hocico del perro con tus manos, sellando los labios.
- Coloca tu boca sobre la nariz del perro, sellando bien.
- Sopla aire suavemente hasta que veas el pecho del perro elevarse. La fuerza la ajustas al tamaño: en chihuahua, soplo muy suave; en pastor alemán, soplo más amplio.
- Retira la boca, deja que el aire salga.
- Da dos ventilaciones consecutivas al inicio.
4. Compresiones torácicas
La técnica depende del tamaño y del torso:
Perros de tórax ancho y plano (labrador, golden, mastín, gran danés y la mayoría de medianos y grandes):
- Posición: rodillas a la altura del lomo del perro, perro en decúbito lateral derecho.
- Manos: una sobre la otra, palmas planas, sobre el punto más alto del tórax (donde el pecho es más ancho, justo detrás del codo).
- Brazos rectos, hombros encima de las manos. Comprime con el peso del cuerpo, no con la fuerza del brazo.
- Profundidad: aproximadamente un tercio del diámetro del tórax.
Perros de tórax estrecho y profundo (galgo, setter, dóberman):
- Igual que arriba, pero las manos justo sobre el corazón (detrás del codo, en el tercio inferior del tórax).
Perros pequeños y cachorros (menos de unos diez kilos):
- Una mano sobre el pecho, la otra debajo soportando. Comprime con la palma o, en muy pequeños, con dos dedos.
- Profundidad: aproximadamente un tercio del diámetro del tórax.
Razas braquicéfalas o de tórax en barril (bulldog, carlino):
- Posición boca arriba (decúbito supino) puede ser más eficaz por la conformación. Manos sobre el esternón.
5. Ritmo y ciclo
- Ritmo de compresiones: rápido y rítmico, aproximadamente al compás de la canción “Stayin’ Alive” — el mismo ritmo de la RCP humana.
- Ciclo: treinta compresiones, dos ventilaciones. Repite ciclos sin parar.
- Permite que el tórax vuelva a su forma entre compresiones (recoil completo). No te apoyes encima.
- Cambia de persona cada dos minutos si hay más gente: el reanimador se cansa rápido y la calidad cae.
6. Comprobación cada dos minutos
Cada dos ciclos completos (más o menos dos minutos), comprueba diez segundos:
- ¿Respira por sí solo?
- ¿Hay pulso femoral?
- ¿Mejora el color de las encías?
Si hay signos: mantén vía aérea libre, perro en lateral, traslado urgente sin RCP. Si no hay signos: continúa.
Traslado al veterinario
- El traslado es simultáneo a la RCP siempre que sea posible. Una persona conduce, otra hace RCP en el asiento trasero o en el maletero del vehículo.
- Llama al veterinario en ruta: que te esperen con todo preparado ahorra minutos.
- Si estás solo y la distancia al veterinario es muy corta (menos de cinco minutos), valora trasladar primero, RCP en cuanto llegues. Si es lejos, RCP mientras conduces ya no es una opción y tienes que decidir entre intentar RCP en el suelo (sabiendo que sin oxígeno avanzado las probabilidades son escasas) o trasladar lo más rápido posible. Es una decisión difícil; no hay respuesta única.
Cuándo no aplicar
- Si el perro respira y/o tiene pulso, NO RCP: estabiliza en lateral y traslado.
- En perros muy seniors con cuadros terminales conocidos en los que la familia y el veterinario tenían un plan de fin de vida acordado (eutanasia pendiente, calidad de vida bajísima), la RCP no es lo apropiado. Decisión emocional difícil — habla con el veterinario antes de que llegue ese momento.
- Si llevas más de quince o veinte minutos de RCP sin respuesta alguna, pulso ausente, pupilas fijas dilatadas, y aún no has alcanzado al veterinario: la realidad estadística es que la recuperación a esas alturas es casi inexistente. Habla con el veterinario por teléfono para una decisión informada.
Prevención (lo que no debería fallar)
La RCP es el último recurso. Lo que realmente salva vidas es prevenir las situaciones que llevan a la parada:
- Nunca dejar al perro en el coche en verano.
- Juguetes adaptados al tamaño, supervisión durante el juego (atragantamiento).
- Cables eléctricos protegidos en cachorros (electrocución).
- No usar collares estranguladores en perros con tendencia a problemas respiratorios.
- Botiquín en casa, número del veterinario en marcación rápida, conocer la ruta más rápida al servicio de urgencias veterinarias.
- Curso presencial de primeros auxilios caninos si convives con un perro mayor, una raza de alto riesgo (braquicéfala), o si tienes hijos pequeños — la RCP se hace mejor cuando se ha practicado, no cuando sólo se ha leído.
Y siempre: en cualquier urgencia, veterinario, veterinario, veterinario. Esta ficha no convierte a nadie en veterinario. Te da herramientas para los minutos en los que él aún no ha llegado.