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Cuidado

Cambiar de pienso sin alterarle el estómago

alimentacion Dificultad: fácil Duración: 7-10 días

Antes de empezar

Cambiar de pienso de un día para otro es la receta más común para una diarrea, vómitos o gases incómodos durante varios días. El sistema digestivo del perro está colonizado por una microbiota adaptada a la fórmula que recibe; un cambio brusco descoloca esa flora antes de que la nueva se asiente.

La regla general es hacer una transición progresiva durante una semana, mezclando proporciones crecientes del pienso nuevo con el viejo. Los perros con estómago sensible pueden necesitar diez o doce días en lugar de siete. Si el cambio responde a una recomendación veterinaria (por ejemplo, dieta renal), confirma con tu profesional si la pauta es la habitual o si conviene acortarla o alargarla.

Antes de empezar, asegúrate de tener cantidad suficiente del pienso viejo para cubrir toda la transición. Si te quedas a la mitad y tienes que pasarte de golpe al nuevo, ya estás en la situación que intentabas evitar.

Lo que necesitas

  • Pienso viejo y pienso nuevo, ambos disponibles en cantidad suficiente para los días de transición.
  • Báscula de cocina para pesar las raciones (mucho más preciso que un vaso).
  • Dos recipientes herméticos para conservar cada pienso por separado.
  • Un cuaderno o nota en el móvil para apuntar cómo va respondiendo cada día.

Paso a paso

  1. Día 1 y 2. Tres cuartas partes del pienso viejo y un cuarto del nuevo. Pésalo en la misma proporción para cada toma del día.
  2. Día 3 y 4. Mitad y mitad. Si hasta aquí todo va bien (heces de buena consistencia, perro animado, sin gases excesivos), continúa.
  3. Día 5 y 6. Un cuarto del viejo y tres cuartos del nuevo. Es la fase en la que más se nota si hay intolerancia: presta atención a la calidad de las heces.
  4. Día 7 en adelante. Sólo pienso nuevo. Si la transición ha ido fina, ya está hecha. Si notas heces blandas, retrocede un paso un par de días más.
  5. Observa. Apunta una vez al día cómo van las deposiciones (calidad, frecuencia), el apetito y el nivel de energía. Tener nota escrita te ayuda si tienes que consultar al veterinario.

Adaptación según el caso

Perros muy sensibles, cachorros que cambian de junior a adulto o seniors que pasan a dieta light agradecen una transición más larga: en lugar de subir de un cuarto a la mitad cada dos días, sube cada tres o cuatro.

Si el motivo del cambio es una dieta terapéutica (renal, hepática, hidrolizada por alergia), sigue exactamente la pauta del veterinario. En algunas patologías la transición se acorta a propósito porque interesa que el pienso anterior salga de la dieta cuanto antes; en otras, se prolonga para evitar descompensar al animal.

Para añadir un suplemento probiótico durante la transición, consúltalo con tu veterinario: en muchos casos ayuda a estabilizar la microbiota intestinal, pero conviene elegir uno adecuado y no usar genéricos sin criterio.

Cuándo no aplicar

Posponer el cambio o consultar al veterinario antes en estos casos:

  • Si tu perro está pasando un episodio de gastroenteritis, diarrea o vómitos. Espera a que esté estable antes de empezar la transición.
  • Cachorro recién llegado a casa: en sus primeros días, mantén el pienso al que estaba acostumbrado. Cambiarlo coincidiendo con la mudanza es duplicar el estrés.
  • Justo después de una intervención quirúrgica o de un tratamiento antibiótico largo: la microbiota está alterada y conviene esperar a la normalización.
  • Si durante la transición aparece vómito persistente, diarrea con sangre, decaimiento o pérdida de apetito: detén el cambio y llama al veterinario. No es lo esperable y conviene descartar causas distintas a la simple transición.

Si tras dos semanas con el pienso nuevo bien instaurado el perro sigue con heces blandas, gases excesivos o picores, plantéate que ese alimento no le sienta. No todos los piensos sirven a todos los perros, aunque la marca sea buena.