PetNova
Enfermedad

Absceso prostático canino

Sistema

reproductor

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Fiebre alta
  • Dolor abdominal
  • Decaimiento
  • Marcha rígida
  • Secreción uretral con pus

¿Qué es?

El absceso prostático es una acumulación de pus dentro de la próstata, la glándula reproductiva del perro macho situada cerca del cuello de la vejiga. Aparece, casi siempre, como complicación de una prostatitis bacteriana mal resuelta o de una hiperplasia prostática que, con la edad, ha facilitado la entrada de bacterias.

Es una afección grave porque la cavidad con pus puede romperse hacia el abdomen y producir peritonitis, una infección generalizada que pone en riesgo la vida del animal. Aparece sobre todo en perros enteros (no castrados) de edad media o avanzada.

Cómo se manifiesta

El cuadro suele instalarse de forma rápida. El perro presenta fiebre alta, decaimiento marcado y dolor abdominal evidente: se le ve “encogido”, reacio a moverse, con la marcha rígida y la espalda arqueada. Puede haber dificultad para defecar (la próstata agrandada presiona el recto) y para orinar.

Es habitual observar secreción uretral con pus o sangre, sobre todo al final de la micción. Los vómitos y la deshidratación aparecen pronto si no se trata.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario, que combina exploración rectal, ecografía abdominal (clave para visualizar el absceso), análisis de sangre, urocultivo y, en ocasiones, punción ecoguiada para confirmar el contenido purulento e identificar la bacteria responsable.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Suele requerir drenaje quirúrgico del absceso, fluidoterapia intensiva, antibioterapia prolongada según cultivo y, casi siempre, castración como parte del manejo definitivo. El absceso prostático es una urgencia veterinaria: si tu perro no castrado tiene fiebre alta, abdomen doloroso y secreción uretral, acude de inmediato.

Prevención

La castración del macho elimina la práctica totalidad del riesgo, ya que reduce drásticamente el volumen prostático y la susceptibilidad a infecciones. Tratar precozmente las infecciones urinarias y la prostatitis aguda evita su evolución a absceso.

Tras la enfermedad

El pronóstico es reservado pero mejora mucho cuando se trata pronto y de forma combinada (cirugía, antibioterapia, castración). La recuperación lleva varias semanas, con controles veterinarios periódicos y, normalmente, dieta blanda y reposo. Las recidivas son poco frecuentes en perros castrados; en no castrados pueden repetirse.