Adenocarcinoma tiroideo canino
Sistema
oncologico
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
senior
Síntomas principales
- Masa cervical visible
- Tos
- Dificultad para tragar
- Cambios de voz en el ladrido
¿Qué es?
El adenocarcinoma tiroideo es el tumor maligno más frecuente de la glándula tiroides en el perro. A diferencia de lo que ocurre en gatos y humanos, en perros la mayoría de los tumores tiroideos son malignos y, además, no suelen alterar los niveles hormonales: la mayoría de los pacientes están hormonalmente normales en el momento del diagnóstico.
No es contagioso. Suele aparecer en perros senior. Por su localización en la parte ventral del cuello, puede crecer durante un tiempo antes de que el tutor lo note como un bulto visible.
Cómo se manifiesta
Lo más típico es un bulto firme en la parte baja del cuello, a uno o ambos lados de la tráquea, que el tutor descubre acariciando al perro o ajustando el collar. Con el crecimiento pueden aparecer tos, cambios en el ladrido, respiración ruidosa, dificultad al tragar e intolerancia al ejercicio.
En los pocos casos en los que sí altera la función hormonal, pueden añadirse síntomas de exceso de hormona tiroidea: pérdida de peso a pesar de comer bien, inquietud, jadeo, aumento de la sed.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario. Suele basarse en citología o biopsia con cuidado (por la cercanía de vasos importantes), ecografía cervical, análisis de hormona tiroidea y pruebas de imagen (radiografía o tomografía) para valorar la extensión. La radiografía torácica permite buscar metástasis pulmonares.
El plan oncológico lo establece el veterinario y suele combinar cirugía (siempre que el tumor sea operable y no esté demasiado adherido a vasos grandes), radioterapia y/o tratamiento sistémico según el caso.
Prevención
No existe una forma documentada de prevenirlo. Revisar el cuello del perro en casa y mencionar cualquier bulto en las revisiones veterinarias son los gestos más útiles.
Razas con mayor incidencia
Se ha descrito mayor frecuencia en Bóxer, Golden Retriever y Beagle, entre otras razas.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende mucho de si el tumor se puede extirpar, de su tamaño y de su movilidad respecto a los tejidos profundos. Cuando es operable y no se ha extendido, muchos perros mantienen buena calidad de vida durante años. Las revisiones periódicas con palpación del cuello y radiografía torácica son clave en el seguimiento.