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Enfermedad

Anaplasmosis canina

Sistema

infeccioso

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Fiebre
  • Cojeras articulares
  • Apatía
  • Pérdida de apetito

¿Qué es?

La anaplasmosis canina es una enfermedad infecciosa transmitida por garrapatas, causada por bacterias del género Anaplasma. Existen dos formas principales: una que afecta sobre todo a las plaquetas y otra que infecta a los glóbulos blancos y suele acompañarse de cojeras articulares.

Se distribuye por buena parte de Europa, incluida la península ibérica. Las garrapatas implicadas son distintas según la forma de la enfermedad, pero el patrón epidemiológico es similar: zonas con vegetación y estacionalidad marcada en primavera y otoño.

Cómo se manifiesta

El cuadro más típico incluye fiebre, apatía, pérdida de apetito y, en una de sus formas, cojeras articulares cambiantes que pasan de una pata a otra. Muchos perros muestran signos leves o inespecíficos y, a veces, la enfermedad pasa inadvertida.

En las formas que afectan a las plaquetas pueden aparecer pequeñas hemorragias en la piel o las mucosas, sobre todo si se combinan con otras infecciones transmitidas por garrapatas, algo frecuente en el sur de Europa.

Diagnóstico y atención

El veterinario sospecha la enfermedad por el cuadro clínico y los antecedentes de exposición a garrapatas, y la confirma con pruebas específicas en sangre. El tratamiento es competencia del veterinario y se ajusta al estadio y a las posibles coinfecciones con otras enfermedades transmitidas por garrapatas.

Conviene consultar si un perro con paseos al campo presenta fiebre, apatía o cojeras que cambian de pata sin causa traumática.

Prevención

La prevención coincide con la del resto de enfermedades transmitidas por garrapatas: control antiparasitario externo riguroso durante todo el año, revisiones sistemáticas tras los paseos y retirada precoz de cualquier garrapata fijada.

Tras la enfermedad

La mayoría de los perros tratados a tiempo se recupera bien y sin secuelas. En casos con coinfecciones o con afectación más grave puede ser necesario un seguimiento analítico más prolongado para confirmar la respuesta al tratamiento.