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Enfermedad

Atrofia progresiva de retina

Otros nombres: APR canina

Sistema

sensorial

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Ceguera nocturna inicial
  • Pupilas dilatadas
  • Brillo verde en flash
  • Pérdida progresiva de visión diurna

¿Qué es?

La atrofia progresiva de retina (APR) es un grupo de enfermedades hereditarias en las que las células de la retina (la capa del fondo del ojo encargada de captar la luz) degeneran y mueren progresivamente. Primero suelen afectarse los bastones, responsables de la visión con poca luz, y después los conos, encargados de la visión diurna y los colores.

Es una enfermedad indolora, bilateral (afecta a los dos ojos) y de evolución lenta, normalmente en el transcurso de meses o años. No tiene origen infeccioso ni se contagia. Cada raza tiene su forma genética propia, y hoy existen pruebas de ADN para varias de ellas.

Cómo se manifiesta

El primer signo suele ser una mayor inseguridad en condiciones de poca luz: el perro duda al moverse al anochecer, choca con muebles en zonas oscuras o se muestra reticente a salir de noche. Con el tiempo aparecen dificultades también de día y, en fases avanzadas, ceguera completa. Las pupilas tienden a estar más dilatadas de lo habitual y el ojo refleja la luz del flash con un brillo verde-amarillento muy intenso.

Como la enfermedad no produce dolor y la pérdida es lenta, muchos perros se adaptan tan bien que el tutor solo percibe el problema cuando un cambio en el entorno (mudanza, muebles nuevos) los desorienta.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario, preferentemente un oftalmólogo veterinario, y se apoya en la exploración del fondo de ojo, electrorretinografía (que mide la respuesta eléctrica de la retina) y, cuando está disponible para esa raza, pruebas genéticas que confirman la mutación. Por ahora no existe un tratamiento que detenga el avance de la enfermedad; el manejo se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, centrado en acompañar al perro y a su familia en la adaptación.

Prevención

No hay vacuna. La única prevención eficaz es la reproducción responsable: en razas con mutaciones conocidas, los criadores pueden testar a sus reproductores y evitar combinar dos portadores. Si vas a adquirir un cachorro de raza con APR descrita, pregunta al criador por las pruebas genéticas de los padres.

Razas con mayor incidencia

Se han descrito formas de APR en numerosas razas, entre ellas el Caniche, el Cocker Spaniel Americano, el Labrador Retriever, el Golden Retriever, el Irish Setter y varios terriers. Cada raza tiene un patrón genético propio y una edad de aparición característica.

Tras la enfermedad

Los perros con APR se adaptan muy bien a la pérdida de visión, sobre todo si la evolución es gradual. Mantener un entorno estable (sin cambiar muebles de sitio), usar señales auditivas y olfativas, evitar terrazas o escaleras peligrosas sin protección y mantener las rutinas son las claves del manejo. Con esos cuidados, llevan una vida feliz y de calidad durante años.