Babesiosis canina
Otros nombres: Piroplasmosis
Sistema
infeccioso
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Fiebre
- Anemia
- Orina oscura
- Apatía
- Ictericia
¿Qué es?
La babesiosis canina, también conocida como piroplasmosis, es una enfermedad parasitaria transmitida por garrapatas. La causan protozoos del género Babesia que invaden los glóbulos rojos y los destruyen, provocando una anemia que puede ser muy grave en pocos días.
Existen varias especies de Babesia con distinta gravedad. En la península ibérica es una enfermedad bien conocida en zonas con garrapatas abundantes, sobre todo en perros que viven o cazan en el campo.
Cómo se manifiesta
El cuadro clínico clásico incluye fiebre, apatía marcada, pérdida de apetito y mucosas pálidas o amarillentas. Es frecuente observar orina de color oscuro, casi rojizo, por la liberación de pigmentos al destruirse los glóbulos rojos.
En casos graves la enfermedad evoluciona rápido y aparecen complicaciones serias en pocos días: deshidratación, ictericia (color amarillo de mucosas), fallo orgánico. Por eso siempre se considera una urgencia.
Diagnóstico y atención
El veterinario sospecha la enfermedad por el cuadro y la confirma con análisis de sangre y pruebas específicas que identifican el parásito o la respuesta del organismo. El tratamiento es competencia del veterinario y se ajusta a la especie de Babesia, al estadio y al caso individual; algunos perros requieren hospitalización y transfusión.
Si tu perro vive en zona con garrapatas y aparece con fiebre y apatía marcada, acude a urgencias veterinarias. La babesiosis grave no espera.
Prevención
La prevención se basa en un control antiparasitario externo continuo, con los productos que indique el veterinario, y en la inspección sistemática del perro tras paseos por el campo. Retirar cuanto antes una garrapata fijada reduce el riesgo de transmisión.
Tras la enfermedad
Los perros tratados pronto suelen recuperarse bien. Algunos quedan como portadores y pueden tener recaídas, sobre todo en periodos de estrés o inmunosupresión. El seguimiento analítico tras la enfermedad ayuda a detectar a tiempo cualquier reactivación.