Bartonelosis canina
Sistema
infeccioso
Severidad
grave
Contagiosa
Sí
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Fiebre intermitente
- Linfadenopatía
- Endocarditis
- Apatía
- Riesgo zoonótico
¿Qué es?
La bartonelosis canina es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Bartonella. Varias especies pueden afectar al perro, transmitidas sobre todo por pulgas, garrapatas y otros artrópodos chupadores de sangre. Es una enfermedad descrita con más frecuencia desde que las técnicas de diagnóstico molecular se han generalizado.
Tiene importancia zoonótica: algunas especies de Bartonella, como B. henselae, pueden infectar a las personas. Aunque el perro no transmite la bacteria directamente al ser humano por mordedura o contacto, sí actúa como reservorio y, sobre todo, comparte los vectores (pulgas, garrapatas) que pueden picar también a las personas del hogar.
Cómo se manifiesta
Los signos clínicos son muy variables y, con frecuencia, inespecíficos. Lo más habitual es fiebre intermitente que aparece y desaparece a lo largo de semanas, apatía, pérdida de peso lenta y aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (linfadenopatía).
Las formas más graves incluyen endocarditis (inflamación de las válvulas del corazón), uveítis ocular, alteraciones neurológicas y trastornos hemorrágicos. En muchos perros la infección permanece silente durante largos periodos antes de dar la cara.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario y suele ser complejo, porque las pruebas serológicas y de PCR tienen sensibilidad limitada y la bacteria es escurridiza. Se combinan analítica de sangre, serología, PCR específica, ecocardiografía si se sospecha endocarditis y descarte de coinfecciones (ehrlichiosis, anaplasmosis) frecuentes en zonas endémicas de garrapatas.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, en cursos prolongados y con seguimiento estrecho. Por la dimensión zoonótica, si tu perro ha sido diagnosticado de bartonelosis y conviven personas inmunodeprimidas, niños pequeños o embarazadas en el hogar, conviene comentarlo con vuestro médico de familia para valorar pruebas en humanos si aparecieran síntomas.
Prevención
La prevención se basa en el control estricto de pulgas y garrapatas durante todo el año con productos adecuados al peso y al estilo de vida del perro, revisión del pelaje tras paseos por zonas de vegetación y manejo del entorno (jardín, cama). En el caso de gatos del mismo hogar, el control antipulgas también es importante porque son el principal reservorio de B. henselae.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende mucho de la forma clínica y de la rapidez del diagnóstico. Las formas con endocarditis son las más graves. En cuadros más leves, con tratamiento prolongado y control vectorial estricto, muchos perros recuperan la normalidad, aunque las recaídas son posibles y el seguimiento veterinario se mantiene durante meses.