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Enfermedad

Brucelosis canina

Sistema

infeccioso

Severidad

grave

Contagiosa

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Abortos en hembras
  • Inflamación testicular en machos
  • Linfadenopatía generalizada
  • Infertilidad

¿Qué es?

La brucelosis canina es una enfermedad bacteriana causada por Brucella canis, que afecta sobre todo al aparato reproductor. Se transmite fundamentalmente por contacto con fluidos genitales y placentarios durante la monta, el parto o los abortos, y también por contacto con orina de animales infectados.

Tiene gran impacto en cría canina: perreras con casos confirmados pueden sufrir pérdidas reproductivas importantes. Es una zoonosis: las personas, especialmente quienes manejan perros de cría, pueden infectarse. Ante un caso confirmado en casa, conviene que el tutor consulte también con su médico humano para valorar pruebas o vigilancia.

Cómo se manifiesta

En hembras, el signo más característico son los abortos en la última fase de la gestación, las camadas muertas al nacer o los cachorros débiles que no sobreviven. En machos aparecen inflamación testicular, alteraciones del esperma e infertilidad.

Muchos perros infectados se ven aparentemente sanos durante largos periodos, lo que dificulta el control. Pueden mostrar ganglios aumentados, apatía intermitente o lesiones cutáneas sutiles, pero también pasar inadvertidos.

Diagnóstico y atención

El veterinario combina exploración con analíticas y pruebas serológicas y, en algunos casos, técnicas moleculares para confirmar la infección. El tratamiento es competencia del veterinario y resulta complicado: la bacteria tiende a quedar oculta en ciertos tejidos y la recidiva es frecuente. Por eso las decisiones en perros de cría suelen ser delicadas y se valoran caso a caso.

Conviene consultar si una perra ha tenido abortos repetidos o si en una explotación canina aparece un problema reproductivo de causa no clara.

Prevención

En cría canina, la prevención se basa en cribados serológicos periódicos a los ejemplares reproductores, cuarentenas para los nuevos animales y aislamiento de los positivos. No existe vacuna efectiva. La higiene en el manejo de partos y abortos es clave también por el riesgo zoonótico.

Tras la enfermedad

Los perros positivos suelen quedar como portadores crónicos pese al tratamiento, por lo que se retiran de la cría y se manejan con cuidado para evitar nuevas transmisiones. Con seguimiento veterinario y medidas adecuadas, muchos pueden mantener una buena calidad de vida como animales de compañía.