Adenoma/adenocarcinoma perianal
Sistema
oncologico
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
senior
Síntomas principales
- Bultos alrededor del ano
- Sangrado
- Lamido excesivo
- Dificultad al defecar
¿Qué es?
En la piel que rodea el ano del perro existen unas glándulas especializadas (glándulas hepatoides) que pueden desarrollar tumores. La mayoría son adenomas perianales, de comportamiento benigno y dependientes de hormonas sexuales masculinas (testosterona). Por eso son típicos de perros machos enteros y senior, y suelen reducirse o desaparecer tras la castración. Una minoría son adenocarcinomas perianales, malignos, que sí pueden extenderse y requieren un abordaje más complejo.
No son contagiosos. La distinción entre adenoma y adenocarcinoma sólo puede hacerse con biopsia, y es importante para decidir el plan de tratamiento.
Cómo se manifiesta
Lo típico son uno o varios bultos en la piel alrededor del ano, a veces de varios centímetros, que pueden ulcerarse, sangrar e infectarse. El perro suele lamerse mucho la zona y, en algunos casos, le cuesta defecar por la masa o por la inflamación.
Aunque al principio el tutor pueda confundirlos con problemas anales más comunes, cualquier bulto persistente en esa zona merece consulta.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario. Se basa en la exploración local, biopsia o citología y, en los casos con sospecha de malignidad, ecografía abdominal y radiografía torácica para valorar extensión.
El plan lo establece el veterinario y suele combinar castración (clave en las formas benignas, hormonodependientes) con cirugía de la masa. En los adenocarcinomas, además, se puede recurrir a radioterapia o tratamiento sistémico según el caso.
Prevención
La castración de los perros machos no destinados a reproducción reduce de forma clara el riesgo de los adenomas perianales clásicos. No previene de forma fiable los adenocarcinomas. Revisar la zona perineal en casa y en cada visita veterinaria es lo más útil.
Tras la enfermedad
El pronóstico de los adenomas benignos es excelente: la mayoría se curan con castración y cirugía. El de los adenocarcinomas es más variable y depende de la extensión y de la respuesta al tratamiento. El seguimiento incluye revisiones periódicas de la zona, higiene cuidadosa y consulta inmediata si reaparecen bultos.