Contractura del músculo grácil-semitendinoso
Sistema
musculoesqueletico
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Cojera trasera característica con rotación interna del pie
- Sin dolor habitual
- Marcha 'saltarina'
¿Qué es?
La contractura del músculo grácil-semitendinoso es una enfermedad muscular crónica en la que estos dos músculos del muslo (en la cara interna de la pata trasera) se vuelven rígidos y fibrosos, perdiendo su capacidad de estirarse correctamente. El resultado es una marcha muy característica que afecta sobre todo a perros de razas de trabajo y deportivas.
La causa exacta no se conoce con certeza. Se piensa que tiene relación con microtraumatismos repetidos en perros muy activos, con un componente individual de cicatrización fibrosa: el músculo se va sustituyendo poco a poco por tejido más rígido. No es dolorosa por sí misma, pero limita la función. Se ve con bastante frecuencia en Pastores Alemanes de líneas de trabajo.
Cómo se manifiesta
El cuadro es muy reconocible una vez visto: el perro presenta una cojera de una pata trasera con un movimiento “saltarín” y muy peculiar. Durante la fase de avance de la pata, el pie rota hacia dentro y la pierna hace un gesto rápido como de tirón, en lugar del avance fluido normal. La zancada es más corta del lado afectado.
A diferencia de muchas otras cojeras, casi nunca duele al palpar el muslo ni en reposo. El perro está alegre, se mueve, juega, pero su forma de correr es claramente anómala. El cuadro suele establecerse de forma progresiva a lo largo de semanas o meses y, en muchos casos, termina afectando a las dos patas.
Diagnóstico y atención
El veterinario sospecha el diagnóstico al ver caminar al perro y al palpar el muslo, donde se notan los músculos afectados como un cordón firme bajo la piel. Se confirma con ecografía o resonancia magnética, que muestran el cambio fibroso característico. Es importante descartar otras causas de cojera con pruebas adicionales si hay dudas.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. La cirugía para liberar el tejido fibroso ha sido la opción clásica, pero la tasa de recaída es alta. La fisioterapia, los estiramientos guiados, la adaptación del nivel de ejercicio y, en casos seleccionados, otras técnicas son alternativas que el veterinario valorará. No es una urgencia.
Razas con mayor incidencia
La gran mayoría de casos se describen en Pastor Alemán, sobre todo en líneas de trabajo y deporte. También se ha descrito en Border Collie, Pastor Belga y algunos perros de utilidad. La actividad física exigente parece ser un factor relevante en la aparición de la contractura.
Tras la enfermedad
La contractura no suele recuperarse por completo, pero la mayoría de perros sigue llevando una vida activa y feliz. La marcha “saltarina” queda como rasgo característico, sin dolor. El plan a largo plazo se centra en mantener el peso adecuado, ajustar el nivel de actividad (sin renunciar al ejercicio, pero adaptándolo) y mantener sesiones regulares de fisioterapia o estiramientos. Las revisiones veterinarias periódicas confirman que el cuadro no progresa.