Dermatitis alérgica por picadura de pulga
Otros nombres: DAPP
Sistema
tegumentario
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Picor intenso en base de la cola
- Costras
- Pérdida de pelo
- Heridas por rascado
¿Qué es?
La dermatitis alérgica por picadura de pulga (DAPP) es una reacción alérgica a la saliva de la pulga. En un perro no alérgico, una picadura puede pasar casi desapercibida; en uno alérgico, una sola pulga es suficiente para desencadenar un cuadro de picor intenso y lesiones cutáneas que pueden durar días o semanas.
Es una de las causas más frecuentes de problemas de piel en el perro y no es contagiosa entre animales: lo que se transmiten son las propias pulgas, no la alergia. La predisposición a desarrollar DAPP varía mucho entre individuos y suele consolidarse en la edad adulta.
Cómo se manifiesta
El patrón es muy característico: picor intenso concentrado en la base de la cola, el lomo y la zona lumbar, con costras pequeñas, pérdida de pelo y heridas por rascado. El perro se rasca, se muerde y se frota contra el suelo o los muebles. En casos avanzados aparecen zonas de piel engrosada y oscurecida.
No siempre se ven las pulgas. En perros muy alérgicos puede bastar con un único contacto puntual para mantener los síntomas durante semanas.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario, que valorará el patrón de las lesiones, buscará pulgas o sus heces en el pelaje y descartará otras causas de picor que pueden coexistir (atopia, alergias alimentarias, sarnas).
El manejo se basa en eliminar las pulgas del animal y de su entorno, controlar el picor agudo y tratar las infecciones secundarias si las hay. El plan concreto lo prescribe el veterinario.
Prevención
La prevención eficaz pasa por un control antiparasitario continuo, durante todo el año, indicado por el veterinario. Es importante tratar a todos los animales que conviven en la casa, no sólo al alérgico, y mantener la limpieza del entorno (camas, alfombras, zonas habituales) para reducir las formas inmaduras de pulga que viven en el ambiente.
Tras la enfermedad
Con un plan antiparasitario riguroso y constante, la mayoría de los perros queda asintomática. La clave es que la prevención no se interrumpa: una sola picadura puede reactivar los síntomas. La respuesta a los tratamientos veterinarios suele ser muy buena cuando se mantiene la disciplina antipulgas.