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Enfermedad

Dirofilariosis canina

Otros nombres: Gusano del corazón, Filaria

Sistema

cardiovascular

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Tos persistente
  • Intolerancia al ejercicio
  • Pérdida de peso
  • Disnea
  • Síncopes

¿Qué es?

La dirofilariosis es una enfermedad parasitaria grave causada por un gusano, Dirofilaria immitis, que se aloja en las arterias pulmonares y el corazón derecho del perro. Los gusanos adultos pueden medir varios centímetros y, en infecciones avanzadas, formar marañas que obstruyen el flujo de sangre hacia los pulmones.

La transmisión se produce a través de la picadura de mosquitos infectados. No se contagia directamente entre perros ni entre perro y persona, aunque es una zoonosis: el ser humano puede infectarse de forma anecdótica, generalmente con cuadros mucho más leves. La enfermedad es endémica en amplias zonas de España, especialmente en la costa mediterránea, Levante, Andalucía e islas.

Cómo se manifiesta

Los signos aparecen meses o años después de la infección, cuando los gusanos adultos ya están establecidos. Lo más típico es tos persistente, intolerancia al ejercicio, pérdida de peso y, en casos avanzados, dificultad respiratoria, desmayos y signos de fallo cardiaco derecho.

Algunas infecciones cursan sin síntomas durante mucho tiempo y se detectan en analíticas de cribado.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario. Se basa en pruebas serológicas rápidas y análisis de sangre que detectan el parásito en sus distintas fases. La ecografía cardiaca permite ver gusanos en el corazón en infecciones masivas. Acude a urgencias si tu perro presenta dificultad respiratoria brusca, desmayos o colapso.

El tratamiento es complejo, requiere ingreso o controles estrechos durante semanas y siempre lo prescribe y supervisa el veterinario. No es un proceso que se pueda manejar por cuenta propia.

Prevención

La prevención es altamente eficaz y se realiza con protocolos antiparasitarios mensuales o anuales que indica el veterinario en función de la zona, el estilo de vida del perro y los resultados del test previo. Las pautas concretas las prescribe siempre el veterinario.

En zonas endémicas, conviene reducir la exposición a mosquitos al amanecer y al atardecer.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende de la severidad y de la rapidez del diagnóstico. Los perros tratados precozmente suelen recuperarse bien, pero el manejo posterior incluye reposo estricto durante semanas para evitar complicaciones tromboembólicas. Tras el alta, las pruebas de control se repiten en los meses siguientes y la prevención mensual es de por vida.