Displasia retiniana canina
Sistema
sensorial
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
cachorro
Síntomas principales
- Pérdida de visión congénita
- Tropiezos en cachorro
- Pupilas dilatadas
¿Qué es?
La displasia retiniana canina es una alteración del desarrollo de la retina, la capa de células sensibles a la luz situada en el fondo del ojo. Durante la formación del ojo, las capas retinianas se organizan mal y aparecen pliegues, rosetas o, en los casos más graves, separación parcial o total de la retina.
Es una enfermedad congénita, presente desde el nacimiento, y con un fuerte componente hereditario. Existen tres grados clínicos: focal o multifocal (pequeños pliegues sin repercusión visual importante), geográfica (zonas más amplias con visión reducida) y total (desprendimiento de retina y ceguera completa). En algunas razas se asocia a otras alteraciones esqueléticas.
Cómo se manifiesta
En las formas leves el cachorro puede no mostrar signos evidentes: el tutor no nota nada y la alteración solo se detecta en una revisión oftalmológica. En las formas geográficas, el cachorro tropieza con objetos, sobre todo con poca luz, y muestra inseguridad en ambientes nuevos.
En la forma total, la ceguera es congénita y muy evidente: el cachorro choca con muebles, no sigue movimientos visuales y mantiene las pupilas muy dilatadas incluso con luz fuerte. La enfermedad no es dolorosa.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario, idealmente un oftalmólogo veterinario, que examina el fondo de ojo con oftalmoscopio tras dilatar la pupila. La electrorretinografía y la ecografía ocular pueden complementar el diagnóstico en casos complejos. La displasia retiniana puede identificarse desde las 6-8 semanas de vida.
No existe tratamiento curativo: las alteraciones del desarrollo retiniano no se reparan. El manejo se centra en adaptar el entorno y, en perros con visión parcial, en proteger lo que conservan mediante revisiones oftalmológicas periódicas y prevención de traumas oculares.
Prevención
La prevención es genética: los perros afectados y sus progenitores no deberían reproducirse. Existen programas de cribado oftalmológico (ECVO, OFA) y, para algunas razas, pruebas genéticas concretas. Comprar cachorros a criadores que testen a sus reproductores es la medida más eficaz.
Razas con mayor incidencia
Cocker Spaniel Americano, Labrador Retriever, English Springer Spaniel, Beagle, Akita, Rottweiler, Yorkshire Terrier y Samoyedo, entre otras. En algunas razas como el Labrador, la displasia retiniana puede aparecer combinada con alteraciones esqueléticas (síndrome OSD).
Tras la enfermedad
Es una condición estable: no progresa con la edad. Los perros con ceguera congénita compensan muy bien con olfato y oído, sobre todo si el entorno se mantiene constante y los tutores adaptan los paseos. La calidad de vida puede ser excelente con un manejo adecuado.