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Enfermedad

Ehrlichiosis canina

Otros nombres: Fiebre transmitida por garrapata

Sistema

infeccioso

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Fiebre
  • Apatía
  • Sangrado nasal
  • Pérdida de peso
  • Linfadenopatía

¿Qué es?

La ehrlichiosis canina es una enfermedad infecciosa transmitida por la picadura de la garrapata marrón del perro. La causa una bacteria del género Ehrlichia que infecta células de la sangre y altera la respuesta inmunitaria del animal. Es una de las enfermedades transmitidas por garrapatas más relevantes en el área mediterránea.

El curso clínico tiene tres fases: una aguda inicial, otra subclínica en la que el perro parece estar bien y una crónica que puede aparecer meses o incluso años después si la infección no se elimina. La fase crónica es la más complicada de tratar.

Cómo se manifiesta

En la fase aguda son frecuentes la fiebre, la apatía, la pérdida de apetito y la disminución de las defensas. Algunos perros muestran sangrado nasal o hematomas espontáneos, porque la enfermedad afecta a las plaquetas.

En la fase crónica los signos son más sutiles y variables: pérdida de peso, ganglios aumentados, sangrados leves recurrentes, alteraciones oculares y, en analítica, descenso de varias series sanguíneas. Por eso a veces se diagnostica años después del contacto inicial con la garrapata.

Diagnóstico y atención

El veterinario combina analíticas de sangre con pruebas específicas (serología y técnicas moleculares) para confirmar la infección. El tratamiento es competencia del veterinario y se ajusta al estadio clínico y a la respuesta del animal. Las formas crónicas pueden requerir seguimientos prolongados.

Conviene acudir si un perro con antecedentes de garrapatas presenta fiebre, apatía o sangrados sin causa aparente.

Prevención

La prevención se basa en un control antiparasitario externo riguroso durante todo el año, con los productos que indique el veterinario, y en la revisión sistemática del perro tras los paseos. Encontrar y retirar pronto una garrapata reduce mucho el riesgo de transmisión.

Tras la enfermedad

Los perros diagnosticados en fase aguda y tratados a tiempo suelen tener buen pronóstico. Las formas crónicas son más impredecibles y pueden dejar secuelas o requerir controles analíticos prolongados para confirmar la recuperación.