Enfermedad de Lyme canina
Otros nombres: Borreliosis canina
Sistema
infeccioso
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Cojeras intermitentes
- Fiebre
- Apatía
- Inflamación articular
¿Qué es?
La enfermedad de Lyme canina, o borreliosis, está causada por bacterias del género Borrelia y se transmite por la picadura de ciertas garrapatas (sobre todo del género Ixodes). Es más frecuente en zonas boscosas, prados húmedos y áreas con fauna salvaje abundante.
Muchos perros que entran en contacto con la bacteria no llegan a desarrollar la enfermedad: el sistema inmunitario controla la infección y queda únicamente la huella serológica. Sólo una parte de los animales expuestos manifiesta síntomas clínicos.
Cómo se manifiesta
El signo más típico son las cojeras articulares intermitentes y cambiantes, que pasan de una pata a otra, acompañadas de fiebre y apatía. Algunas articulaciones pueden verse hinchadas y dolorosas.
En un pequeño porcentaje de casos aparecen formas más graves con afectación renal, lo que ensombrece el pronóstico. La evolución desde la picadura hasta los primeros síntomas puede ser de semanas o incluso meses, lo que dificulta la asociación con un episodio concreto de garrapata.
Diagnóstico y atención
El veterinario combina la exploración con pruebas serológicas específicas y analíticas generales, y descarta otras enfermedades transmitidas por garrapatas que pueden coexistir. El tratamiento es competencia del veterinario y se ajusta al cuadro clínico y a la presencia o no de afectación orgánica.
Conviene acudir si un perro con paseos en zonas de garrapatas presenta cojeras cambiantes, fiebre o apatía persistente.
Prevención
La principal medida es el control antiparasitario externo durante todo el año, en especial en zonas de riesgo. Existe vacunación frente a ciertas cepas que el veterinario puede valorar según el entorno y los hábitos del perro. La inspección sistemática tras paseos y la retirada precoz de garrapatas son básicas.
Tras la enfermedad
La mayoría de los perros tratados a tiempo se recupera bien y sin secuelas articulares. Los casos con afectación renal son más complicados y requieren seguimiento prolongado por el veterinario.