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Enfermedad

Enfermedad vestibular idiopática

Otros nombres: Vestibular del perro mayor

Sistema

nervioso

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Inclinación de la cabeza
  • Pérdida de equilibrio
  • Nistagmo (ojos en vaivén)
  • Náuseas

¿Qué es?

La enfermedad vestibular idiopática, conocida popularmente como “vestibular del perro mayor”, es un trastorno brusco del sistema del equilibrio que afecta sobre todo a perros geriátricos. El sistema vestibular es el que permite mantener la orientación en el espacio; cuando se altera, el perro pierde la referencia y aparece un cuadro tan llamativo como, en general, reversible.

Se llama idiopática porque no se identifica una causa concreta. Pese al impacto del cuadro, no es un ictus y no es un tumor cerebral en la mayoría de los casos: el pronóstico suele ser bueno.

Cómo se manifiesta

El cuadro aparece de un momento a otro. El perro se tambalea, inclina la cabeza hacia un lado, puede caer, mostrar nistagmo (movimiento involuntario de los ojos en vaivén) y, con frecuencia, náuseas o vómitos por mareo. Algunos animales caminan en círculos siempre hacia el mismo lado.

Pese al aspecto dramático, el estado de conciencia se mantiene y el perro reconoce a su familia. La mejoría suele empezar en las primeras 48-72 horas, con una recuperación gradual a lo largo de dos o tres semanas. Algunos perros mantienen una pequeña inclinación de cabeza residual de por vida.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario y se establece por exclusión: hay que descartar otitis interna, hipotiroidismo, tumores y problemas cerebrales con la exploración neurológica y, en algunos casos, pruebas complementarias. Acude al veterinario en cuanto detectes el cuadro, para diferenciarlo de otras causas más graves.

El tratamiento se ajusta a cada caso y suele centrarse en aliviar las náuseas y dar soporte hasta la recuperación espontánea.

Prevención

No hay una prevención específica, ya que se desconoce la causa. Sí ayuda mantener al perro mayor en un entorno seguro, evitando escaleras y superficies resbaladizas que aumenten el riesgo de caídas durante la fase aguda.

Tras la enfermedad

La mayoría de los perros recupera una vida normal en unas semanas. Durante los primeros días conviene reducir desplazamientos, asegurar acceso a comida y agua cerca del descanso y acompañar al perro en los paseos cortos. Las recaídas son posibles pero poco frecuentes; un nuevo episodio justifica una consulta veterinaria.