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Enfermedad

Eritrocitosis canina

Otros nombres: Policitemia canina

Sistema

inmunitario

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Mucosas muy rojas
  • Episodios neurológicos
  • Sangrado nasal
  • Intolerancia al ejercicio

¿Qué es?

La eritrocitosis (también llamada policitemia) es un trastorno en el que el perro tiene un exceso de glóbulos rojos en sangre. Aunque tener más glóbulos rojos puede sonar bueno, en realidad ocurre lo contrario: la sangre se vuelve más viscosa, circula peor por los vasos pequeños y aumenta el riesgo de problemas en cerebro, riñones y otros órganos.

Hay varios tipos. La eritrocitosis relativa se debe a una deshidratación (hay menos líquido, así que los glóbulos rojos parecen más concentrados). La eritrocitosis absoluta se debe o bien a problemas que reducen la oxigenación (enfermedades pulmonares o cardíacas crónicas, vivir a gran altitud), o bien a una enfermedad de la médula ósea (la policitemia vera), o bien a tumores que producen una hormona que estimula la médula. No es contagiosa.

Cómo se manifiesta

Los signos típicos derivan del exceso de glóbulos rojos y la mala circulación: mucosas (encías) muy rojas, casi violáceas, intolerancia al ejercicio, sangrado nasal recurrente, episodios neurológicos (mareos, convulsiones, debilidad pasajera), aumento de la sed y la orina, e inquietud.

A veces el primer aviso son crisis convulsivas en un perro previamente sano. Cualquier perro con encías de un rojo intenso sostenido o con episodios neurológicos repetidos debe acudir al veterinario.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. Se basa en análisis de sangre (donde se ve el aumento mantenido de glóbulos rojos), valoración del estado de hidratación, exploración cardiorrespiratoria, pruebas de imagen (radiografía, ecografía), gasometría y, según el caso, estudios más específicos para buscar una causa concreta.

El tratamiento, también competencia del veterinario, se orienta a la causa: si hay una enfermedad cardíaca, pulmonar o tumoral de fondo, hay que manejarla. En las formas primarias (policitemia vera), se utilizan tratamientos específicos y, en ocasiones, flebotomías terapéuticas (extracciones controladas de sangre) para reducir el exceso.

Prevención

No es prevenible en sentido estricto, ya que depende de la causa. Mantener al perro bien hidratado, vigilar las enfermedades crónicas que afecten al corazón y los pulmones y acudir a las revisiones son las medidas más útiles.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende mucho de la causa. Las formas relacionadas con deshidratación se corrigen rápido. Las que están detrás de una enfermedad crónica del corazón o el pulmón mejoran cuando esa enfermedad se controla. Las formas primarias requieren manejo a largo plazo, y muchos perros mantienen buena calidad de vida durante años con un seguimiento adecuado.