Esofagitis canina
Otros nombres: Inflamación del esófago
Sistema
digestivo
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Regurgitación
- Salivación abundante
- Reluctancia a comer
- Dolor al tragar
¿Qué es?
La esofagitis canina es una inflamación de la mucosa que recubre el esófago, el tubo que conecta la boca con el estómago. Esa inflamación puede ser puntual (por ejemplo, tras un episodio aislado de vómito intenso) o mantenerse en el tiempo si la causa persiste.
Las causas más frecuentes son el reflujo del contenido del estómago hacia el esófago, los vómitos repetidos, la ingestión de objetos extraños que rozan la pared, sustancias irritantes (cáusticos, plantas tóxicas) o el contacto prolongado con comprimidos secos que se quedan atascados. También puede aparecer tras una anestesia general, ya que durante la sedación el cierre del esófago se relaja.
Cómo se manifiesta
El signo más típico es la regurgitación: el perro devuelve comida o líquido sin esfuerzo de vómito, a menudo poco después de comer. Suele acompañarse de babeo abundante, chasquidos al tragar, deglución repetida en seco y rechazo del alimento, especialmente si está seco o templado.
Algunos perros muestran un comportamiento llamativo cuando van a comer: se acercan al cuenco con interés, pero retroceden o se quejan al primer bocado. En casos crónicos puede aparecer pérdida de peso por aporte calórico insuficiente.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico lo confirma el veterinario combinando la historia clínica, la exploración y, habitualmente, una endoscopia que permite visualizar directamente la mucosa del esófago. En algunos casos se complementa con radiografías de contraste para descartar obstrucciones o problemas de motilidad.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Suele combinar medicación específica con cambios de manejo (comidas pequeñas, blandas, varias veces al día, mantener al perro incorporado un rato tras comer). Acude a urgencias si la regurgitación es muy frecuente, hay sangre, el perro no puede tragar o lleva varias horas sin poder retener líquidos, especialmente si sospechas que ha podido ingerir un cáustico.
Prevención
No siempre es prevenible, pero ayuda controlar el reflujo en perros propensos, evitar dar comprimidos sin agua o sin un bocado de comida que los empuje, no dejar productos cáusticos al alcance y avisar siempre al veterinario si tu perro ha tenido episodios previos antes de una anestesia.
Tras la enfermedad
El pronóstico de la esofagitis leve es bueno con manejo y tratamiento adecuados. Los casos crónicos requieren paciencia: la mucosa tarda semanas en repararse y, mientras tanto, conviene mantener la pauta de comidas blandas y los controles de seguimiento. Tu veterinario indicará cuándo se puede volver a la dieta habitual.