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Enfermedad

Espondilosis deformante canina

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Rigidez de espalda
  • Cojera intermitente
  • Dificultad para girar
  • Dolor a la palpación de columna

¿Qué es?

La espondilosis deformante es una alteración degenerativa de la columna vertebral en la que se forman puentes óseos (osteofitos) entre las vértebras. Es un proceso lento, asociado al envejecimiento y al desgaste mecánico de los discos intervertebrales. En cierto sentido, el cuerpo intenta estabilizar la columna formando estos puentes de hueso nuevo.

No es una enfermedad contagiosa ni una infección, sino un signo de desgaste articular. Muchos perros mayores presentan espondilosis en una radiografía rutinaria sin que ello esté provocando síntomas.

Cómo se manifiesta

Cuando hay síntomas, lo más frecuente es la rigidez de espalda al levantarse, dificultad para girarse, reticencia a saltar al sofá o subir escaleras y una cojera intermitente que cambia con la actividad. Algunos perros muestran molestia al acariciarles el lomo o al explorarles la columna.

En la mayoría de casos los síntomas son leves y empeoran gradualmente con los años. Sólo cuando un puente óseo presiona una raíz nerviosa puede aparecer dolor más agudo o debilidad en una pata.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y se confirma mediante radiografías de la columna, donde los osteofitos son fácilmente reconocibles. En perros con signos neurológicos se pueden solicitar pruebas de imagen avanzadas para descartar compresiones nerviosas que necesiten otro tipo de manejo.

El abordaje habitual combina control del dolor, ejercicio adecuado y manejo del peso. El plan concreto lo establece el veterinario en cada caso.

Prevención

Mantener al perro en su peso ideal a lo largo de toda la vida es la medida más eficaz para retrasar la aparición de cambios degenerativos en la columna. Un ejercicio regular y de bajo impacto (paseos, nadar) y evitar saltos repetitivos también ayudan.

Razas con mayor incidencia

Se describe con mayor frecuencia en razas medianas y grandes como el Bóxer, el Labrador Retriever y el Pastor Alemán, aunque puede aparecer en cualquier perro mayor.

Tras la enfermedad

La espondilosis no se cura, pero se maneja bien. Con peso adecuado, ejercicio suave y seguimiento veterinario, la mayoría de los perros mantienen buena calidad de vida durante años. La fisioterapia, los suelos antideslizantes en casa y las rampas para sofás o coche son ayudas sencillas que marcan diferencia en el día a día.

Razas con mayor predisposición