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Enfermedad

Feocromocitoma canino

Sistema

oncologico

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Episodios de hipertensión
  • Taquicardia
  • Síncopes
  • Debilidad

¿Qué es?

El feocromocitoma es un tumor poco frecuente que se origina en la médula adrenal, la parte interna de las glándulas suprarrenales (situadas encima de los riñones). Estas glándulas fabrican hormonas relacionadas con el estrés (adrenalina y noradrenalina). Cuando un tumor las libera en exceso y de forma descontrolada, el organismo entra en episodios de hiperactivación cardiovascular que se notan en forma de crisis.

Suele aparecer en perros senior. La información disponible sobre frecuencia por raza es limitada y se ha descrito en perros de razas y tamaños muy diversos.

Cómo se manifiesta

Lo característico son episodios intermitentes: subidas de tensión arterial, taquicardia, respiración acelerada, debilidad y, a veces, síncopes (desmayos breves). El perro parece estar perfectamente y, de repente, se queda “raro” durante unos minutos.

Otros signos posibles son intolerancia al ejercicio, pérdida de peso, jadeo sin calor ni esfuerzo, y temblores. Por la mezcla de síntomas y porque entre crisis el perro está aparentemente bien, es un cuadro que cuesta encajar y suele diagnosticarse tras descartar otras causas.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. Se apoya en la sospecha clínica, en la medición de tensión arterial, en análisis de sangre y orina (a veces incluyendo metabolitos específicos), y sobre todo en pruebas de imagen (ecografía abdominal y, según hallazgos, tomografía) que permiten ver una masa en la glándula adrenal.

El plan lo establece el veterinario y suele combinar estabilización médica previa para controlar la tensión y el ritmo cardíaco, y cirugía cuando el tumor es operable. Es una cirugía delicada que requiere experiencia.

Prevención

No existe una forma documentada de prevenir el feocromocitoma. Las revisiones geriátricas con exploración cardiovascular y, si hay sospecha, ecografía abdominal, ayudan a detectarlo antes de que aparezcan las crisis más graves.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende mucho del tamaño del tumor, de si invade vasos grandes y de si se ha podido extirpar. Tras una cirugía con éxito, muchos perros recuperan una buena calidad de vida. En casos no operables o con extensión, el manejo se centra en controlar los síntomas y mantener al perro cómodo, con seguimiento veterinario estrecho.