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Enfermedad

Gastritis crónica canina

Sistema

digestivo

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Vómitos intermitentes
  • Apetito irregular
  • Pérdida de peso lenta
  • Halitosis

¿Qué es?

La gastritis crónica canina es una inflamación mantenida de la pared del estómago. A diferencia de la gastritis aguda, que aparece de golpe tras un episodio puntual (una indigestión, un mordisco a una planta), la crónica se instala despacio y va y viene en el tiempo, con temporadas mejores y otras peores.

Las causas son variadas: intolerancias o alergias alimentarias, parásitos digestivos, ingestión repetida de cuerpos extraños pequeños (palitos, pelo), reacciones a determinados alimentos, enfermedades inflamatorias del propio intestino o procesos inmunitarios. Encontrar la causa exacta puede llevar tiempo y varias pruebas.

Cómo se manifiesta

El cuadro típico es un perro que vomita de forma intermitente, a veces semanas seguidas sin un patrón claro. Los vómitos suelen contener bilis, espuma amarillenta o comida poco digerida, y son frecuentes a primera hora de la mañana (con el estómago vacío).

A esto se suelen sumar apetito caprichoso (días que come bien, otros que rechaza la comida), pérdida de peso lenta pero perceptible, halitosis intensa y, en algunos casos, ruidos abdominales o eructos. Pese a todo, el perro mantiene una actividad razonablemente normal, lo que retrasa la consulta.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico lo hace el veterinario combinando la historia clínica con análisis de sangre, ecografía abdominal y, a menudo, endoscopia con toma de biopsias. Las biopsias son clave para identificar la causa exacta de la inflamación y orientar el tratamiento.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y casi siempre combina cambios dietéticos (dietas hipoalergénicas o de prescripción) con medicación específica. Acude al veterinario sin urgencia inmediata si los vómitos son ocasionales pero llevan ya semanas; acude a urgencias si hay sangre en el vómito, el perro deja de beber, está muy decaído o pierde peso de forma rápida.

Prevención

No siempre se puede prevenir, pero ayudan unos hábitos básicos: alimentación de calidad y constante (sin cambios bruscos), evitar restos de mesa con grasa o huesos pequeños, controlar el acceso a basura, cuerpos extraños y plantas, mantener el calendario antiparasitario al día y consultar pronto cualquier vómito que se repita.

Tras la enfermedad

La gastritis crónica suele manejarse, no “curarse” en el sentido tradicional. Con la dieta adecuada y los controles veterinarios la mayoría de perros llevan una vida normal, con brotes ocasionales que requieren ajustes. La paciencia con la dieta y la regularidad en las revisiones son los pilares del manejo a largo plazo.