PetNova
Enfermedad

Giardiasis canina

Otros nombres: Infección por Giardia

Sistema

digestivo

Severidad

moderada

Contagiosa

Edad típica

cachorro

Síntomas principales

  • Diarrea blanda persistente
  • Heces grasientas
  • Pérdida de peso
  • Apatía

¿Qué es?

La giardiasis canina es una infección del intestino delgado por Giardia, un parásito microscópico (un protozoo, no un gusano) que se adhiere a la pared intestinal e interfiere con la absorción de nutrientes. Es una de las parasitosis más frecuentes en cachorros y en perros que viven en colectividad o que beben de aguas estancadas.

El contagio se produce por la ingestión de quistes presentes en heces, agua o superficies contaminadas. Los quistes son muy resistentes en el ambiente, en especial en lugares húmedos y fríos. La giardiasis tiene también una vertiente zoonótica: puede contagiar a humanos, aunque las cepas que afectan a perros y personas no siempre coinciden y el riesgo se considera moderado.

Cómo se manifiesta

El síntoma estrella es una diarrea blanda persistente, a veces intermitente, con heces malolientes, pálidas y grasientas que flotan en el agua. El perro puede mantenerse activo, pero pierde peso poco a poco o no llega a ganar el que le correspondería por edad. En cuadros prolongados aparece apatía, pelaje sin brillo y, ocasionalmente, vómitos.

En muchos casos la infección es subclínica: el perro elimina quistes sin mostrar síntomas claros, pero contagia a otros animales.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. Se confirma con análisis de heces específicos para Giardia (test ELISA rápido o examen microscópico de varias muestras, porque la eliminación de quistes es intermitente). El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y combina medicación específica con un baño completo del animal al inicio y al final para eliminar quistes adheridos al pelo.

Acude a consulta si tu perro presenta diarrea blanda que se prolonga más allá de unos días, especialmente en cachorros.

Prevención

Evita que tu perro beba de charcos, fuentes públicas no clorinadas o aguas estancadas. Recoge sus heces siempre y limpia con frecuencia su entorno (camas, comederos, suelos). En residencias caninas, criaderos o cuando se introducen perros nuevos en casa, es razonable hacer un cribado preventivo. Como medida de higiene general, lavarse las manos tras manipular al animal o sus heces protege a los humanos del hogar.

Tras la enfermedad

La mayoría de los perros responden bien al tratamiento. Es habitual repetir el análisis de heces unas semanas después para confirmar la eliminación, ya que las recaídas o reinfecciones son posibles, sobre todo si el ambiente no se higieniza. En perros con tendencia a recaer, el veterinario puede recomendar un plan combinado de tratamiento y desinfección ambiental más intensa.