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Enfermedad

Hiperparatiroidismo canino

Sistema

endocrino

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Aumento de sed y orina
  • Apatía
  • Cálculos urinarios
  • Debilidad

¿Qué es?

El hiperparatiroidismo canino es una enfermedad de las glándulas paratiroides, cuatro pequeñas estructuras situadas en el cuello, junto al tiroides. Estas glándulas regulan el metabolismo del calcio. Cuando una de ellas funciona de más, normalmente por un adenoma (un crecimiento benigno), libera demasiada hormona paratiroidea y el calcio en sangre sube de forma mantenida.

Existen dos formas. El hiperparatiroidismo primario, el más conocido en perro, se debe a ese pequeño tumor benigno de una de las glándulas. El secundario es una respuesta a otros problemas (enfermedad renal crónica, déficit nutricional grave) en los que las paratiroides se activan como reacción. El abordaje y el pronóstico son distintos según el origen.

Cómo se manifiesta

El cuadro suele aparecer en perros mayores y se instaura despacio, lo que retrasa la consulta. Los signos más típicos están relacionados con el calcio alto: el perro bebe más agua de la cuenta y orina con más frecuencia, está más apático, come menos y puede notarse debilidad muscular o temblores.

Una consecuencia frecuente son los cálculos urinarios, que pueden provocar dificultad para orinar, sangre en la orina y episodios de cistitis. Algunos perros llegan a la consulta por estos problemas urinarios antes de que se sospeche el origen real. En casos más avanzados aparecen vómitos y un decaimiento marcado.

Diagnóstico y atención

El veterinario sospecha la enfermedad al encontrar un calcio alto en sangre, casi siempre en un análisis rutinario o de control. El diagnóstico se completa con la medición de la hormona paratiroidea, ecografía del cuello (para visualizar el adenoma) y descarte de otras causas de calcio alto, especialmente algunos tumores.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. En el hiperparatiroidismo primario, el abordaje habitual es retirar quirúrgicamente la glándula afectada. Tras la cirugía es muy importante controlar el calcio en los primeros días, ya que puede bajar bruscamente. Acude al veterinario sin urgencia inmediata si tu perro mayor bebe y orina mucho de forma constante.

Razas con mayor incidencia

El Keeshond presenta una predisposición hereditaria documentada al hiperparatiroidismo primario. También se diagnostica con cierta frecuencia en perros mayores de razas como Pastor Alemán, Golden Retriever, Labrador y Schnauzer, aunque sin una base genética tan clara.

Tras la enfermedad

El pronóstico del hiperparatiroidismo primario tratado quirúrgicamente es muy bueno: el calcio se normaliza en pocos días o semanas y los signos clínicos desaparecen. Tras la cirugía hay un periodo crítico de seguimiento por riesgo de calcio bajo, y después controles periódicos para confirmar que la enfermedad no recurre. Los problemas derivados (cálculos urinarios, daño renal) pueden necesitar manejo específico durante un tiempo.

Razas con mayor predisposición