Hiperplasia vaginal canina
Sistema
reproductor
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
joven
Síntomas principales
- Protrusión de mucosa vaginal durante celo
- Lamido genital
- Dificultad al orinar
¿Qué es?
La hiperplasia vaginal canina es un engrosamiento exagerado de la mucosa de la vagina, en respuesta a los niveles altos de estrógenos durante el celo. En las hembras predispuestas, ese tejido inflamado puede llegar a salir por la vulva y hacerse visible desde el exterior.
No es un tumor ni una infección: es una respuesta hormonal exagerada del tejido normal. Aparece sobre todo en hembras jóvenes durante sus primeros celos y suele remitir cuando el celo termina y los estrógenos bajan. En algunos casos, sin embargo, la exposición del tejido se complica con resequedad, heridas e infección secundaria.
Cómo se manifiesta
Lo más visible es la aparición de una masa rosada o rojiza que asoma por la vulva durante el celo. El tamaño varía: desde un pequeño abultamiento hasta una protrusión grande que dificulta sentarse y orinar. La hembra se lame con insistencia la zona genital y, si la mucosa se irrita, puede aparecer sangrado leve.
En las formas más marcadas, la dificultad al orinar es evidente. La monta natural también queda obstaculizada, lo que tiene importancia en hembras destinadas a la reproducción.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario, que basa el diagnóstico en la exploración clínica durante el celo. Se descartan otras causas de protrusión (prolapso vaginal verdadero, tumores) mediante palpación y, si es necesario, ecografía. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario: en cuadros leves basta con higiene local y protección de la mucosa hasta que el celo termine; en casos recurrentes o complicados, la esterilización (ovariohisterectomía) suele ser la solución definitiva al eliminar el ciclo hormonal.
Acude al veterinario si la hembra no puede orinar o si la mucosa expuesta sangra de forma continua.
Prevención
La esterilización antes del primer celo elimina por completo el riesgo de hiperplasia vaginal. En hembras destinadas a cría, la decisión se toma de forma individual, valorando el grado de afectación y el riesgo de recurrencia en cada celo.
Razas con mayor incidencia
Las razas grandes y de hocico chato son más propensas: Bóxer, Bulldog Inglés, Mastín Inglés, Bull Mastiff. La predisposición parece tener un componente familiar.
Tras la enfermedad
El pronóstico es muy bueno. La mayoría de las hembras se recuperan sin secuelas una vez termina el celo o tras la esterilización. La recidiva en celos posteriores es la complicación más frecuente si no se esteriliza.