Hipertiroidismo canino
Sistema
endocrino
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
senior
Síntomas principales
- Pérdida de peso pese a comer
- Hiperactividad
- Aumento de la sed
- Vómitos
¿Qué es?
El hipertiroidismo es una enfermedad muy rara en el perro, al contrario de lo que ocurre en el gato, donde es frecuente. Consiste en una producción excesiva de hormonas tiroideas, lo que acelera de forma generalizada el metabolismo del cuerpo. En el perro, la causa más habitual es un tumor de la glándula tiroides, generalmente maligno (carcinoma tiroideo), aunque también puede deberse, raramente, a sobredosificación de tratamientos hormonales.
No es contagiosa. Es más frecuente en perros mayores.
Cómo se manifiesta
Los signos derivan del metabolismo acelerado. El perro pierde peso a pesar de comer con buen apetito (incluso más de lo habitual), está inquieto o hiperactivo, jadea con facilidad y muestra aumento de la sed y de la cantidad de orina. Puede haber vómitos o diarreas y, con el tiempo, debilidad por la pérdida de masa muscular.
Cuando hay tumor, en el cuello se puede palpar una masa firme; a veces es lo primero que detecta el tutor. Si el tumor crece, puede dificultar la deglución o la respiración.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y combina la exploración con analíticas hormonales y pruebas de imagen (ecografía y, a menudo, TAC) para caracterizar el tumor y valorar si afecta a estructuras vecinas. También se evalúa si hay extensión a otros órganos.
El tratamiento depende del caso: la cirugía, cuando el tumor lo permite, suele ser la primera opción. En casos no operables se valoran otras alternativas. El plan concreto lo prescribe el veterinario.
Prevención
No existe una prevención específica. Los chequeos veterinarios periódicos en perros mayores incluyen palpar la zona del cuello y permiten detectar masas tiroideas antes de que produzcan síntomas.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende mucho de si el tumor se puede extirpar completamente y de si ha invadido tejidos vecinos. Los perros operados de tumores localizados pueden vivir años con buena calidad de vida. Los casos avanzados se manejan más como una enfermedad crónica, con seguimiento estrecho y control de los síntomas.