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Enfermedad

Hipocalcemia canina

Otros nombres: Eclampsia puerperal

Sistema

endocrino

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Temblores
  • Rigidez muscular
  • Convulsiones
  • Hipertermia
  • Decaimiento

¿Qué es?

La hipocalcemia es la bajada del nivel de calcio en sangre por debajo de los valores normales. El calcio es esencial para que los músculos y los nervios funcionen correctamente, así que su descenso causa síntomas graves de aparición rápida.

La causa más conocida en la perra es la “eclampsia puerperal”, una caída brusca del calcio en hembras que están amamantando una camada numerosa, sobre todo en razas pequeñas y a las pocas semanas del parto. También puede deberse a problemas hormonales (paratiroides), enfermedad renal, ciertas intoxicaciones o defectos congénitos.

Cómo se manifiesta

Los primeros signos suelen ser inquietud, jadeo, temblores finos en cara y patas, marcha rígida y dificultad para coordinarse. La perra que está criando abandona la camada, se muestra inquieta o, por el contrario, decaída.

Si no se actúa rápido, los temblores progresan a contracturas musculares, convulsiones y subida brusca de la temperatura corporal por la actividad muscular continua. Sin tratamiento veterinario urgente, la situación puede ser mortal en horas.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario, que confirma la sospecha con análisis de sangre que miden el calcio total y, mejor aún, el calcio ionizado. También se valoran otros parámetros para identificar la causa de fondo.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y suele requerir hospitalización inicial para estabilizar al animal y, después, manejo de la causa subyacente.

Si tu perra está criando una camada y empieza con temblores, rigidez o inquietud, acude a urgencias veterinarias sin perder tiempo: la hipocalcemia puerperal es una de las urgencias clásicas en la maternidad canina.

Prevención

En perras gestantes y lactantes, la prevención pasa por una alimentación equilibrada con un aporte adecuado de calcio y, sobre todo, evitar suplementar con calcio durante la gestación sin indicación veterinaria (es contraproducente). En las razas pequeñas con camadas numerosas conviene un seguimiento más estrecho tras el parto.

Tras la enfermedad

Con tratamiento precoz, la recuperación del episodio agudo suele ser muy buena. La perra puede necesitar seguimiento posterior, manejo de la lactancia (a veces destete temprano de parte de la camada) y, en casos no asociados al parto, búsqueda y control de la enfermedad de fondo que ha provocado el problema.