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Enfermedad

Intoxicación por anticongelante

Otros nombres: Etilen glicol

Sistema

digestivo

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • Aturdimiento inicial
  • Convulsiones
  • Vómitos
  • Aumento de sed
  • Fallo renal agudo posterior

¿Qué es?

La intoxicación por anticongelante es una de las emergencias toxicológicas más graves en perros. El componente responsable es el etilenglicol, un líquido dulzón que se usa en circuitos de refrigeración de coches, calderas y algunos sistemas industriales. Su sabor azucarado lo hace atractivo para los perros, que pueden lamer charcos en el suelo de un garaje o restos de envases mal cerrados.

Una vez ingerido, el etilenglicol se transforma en el hígado en compuestos que dañan gravemente los riñones. Bastan cantidades muy pequeñas para causar un cuadro mortal: el margen entre dosis tóxica y dosis curativa es estrecho y el tiempo apremia.

Cómo se manifiesta

En las primeras horas, el perro parece “borracho”: camina como si estuviera mareado, tropieza, bebe mucha agua y orina con más frecuencia. Esta fase inicial puede confundirse con otras causas y pasar inadvertida.

Pasadas 12 a 24 horas el animal puede parecer mejor, pero ese aparente alivio es engañoso: por dentro, los riñones están sufriendo daño grave. En la siguiente fase aparecen vómitos, profunda apatía, pérdida de apetito, mal aliento, úlceras en la boca y, finalmente, fallo renal agudo con prácticamente cese de la producción de orina. Sin atención precoz, el desenlace suele ser fatal.

Diagnóstico y atención

Esta es una urgencia veterinaria absoluta. Si sospechas que tu perro ha podido lamer o beber anticongelante, acude inmediatamente al veterinario, aunque parezca estar bien. Cada hora que pasa reduce drásticamente las posibilidades de salvarle.

El veterinario hará una valoración rápida con análisis de sangre y orina, y aplicará el tratamiento de urgencia que corresponda. El abordaje es hospitalario, con fluidoterapia, monitorización renal y un protocolo específico que sólo el veterinario puede prescribir. La eficacia depende fundamentalmente del tiempo transcurrido desde la ingestión.

Prevención

Es probablemente la intoxicación más prevenible que existe:

  • Guarda los envases de anticongelante bajo llave o en altura inaccesible.
  • Limpia inmediatamente cualquier derrame en el garaje o el camino de entrada.
  • Revisa los circuitos del coche en busca de fugas, sobre todo en invierno.
  • Considera anticongelantes formulados con propilenglicol, menos tóxicos (aunque tampoco inocuos).
  • Si tienes obras o reformas con calderas, mantén al perro alejado de la zona de trabajo.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende casi por completo de la rapidez en acudir al veterinario. Los perros tratados muy precozmente pueden recuperarse sin secuelas. En casos avanzados, el daño renal puede quedar como problema crónico que requerirá dieta específica, hidratación cuidadosa y revisiones periódicas durante toda la vida del animal.