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Enfermedad

Lipoma canino

Otros nombres: Tumor benigno graso

Sistema

tegumentario

Severidad

leve

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Bulto blando bajo la piel
  • Crecimiento lento
  • Sin dolor habitualmente

¿Qué es?

El lipoma es un tumor benigno formado por células grasas que crece bajo la piel. Es uno de los hallazgos más frecuentes en perros maduros y, aunque la palabra “tumor” asusta, en la inmensa mayoría de los casos no afecta a la salud general del animal.

Suele aparecer como un bulto blando y móvil, único o múltiple, en zonas como costados, axilas, ingles o tórax. No se contagia, no se debe a un golpe y no se ha demostrado que ningún manejo concreto lo provoque: es algo propio del envejecimiento del tejido graso.

Cómo se manifiesta

El tutor suele descubrir el lipoma al acariciar al perro o cepillarlo, como un “bulto” debajo de la piel que se mueve al palparlo. Es blando, indoloro y crece muy despacio, durante meses o años.

En la mayoría de los casos no produce ningún síntoma. Sólo cuando el lipoma crece mucho o aparece en una zona conflictiva (axila, codo, base del miembro) puede llegar a molestar al perro al andar, sentarse o tumbarse.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario, que suele hacer una punción con aguja fina para tomar una pequeña muestra del bulto. Bajo el microscopio se distinguen las células grasas típicas del lipoma de otros tumores de aspecto parecido pero comportamiento muy distinto.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Muchos lipomas se vigilan periódicamente sin necesidad de hacer nada más. Si crecen mucho, molestan al perro o están en una zona delicada, puede plantearse la extirpación quirúrgica.

Razas con mayor incidencia

Son especialmente frecuentes en Labrador Retriever, Doberman, Caniche y Weimaraner. También aparecen con frecuencia en otras razas medianas y grandes, sobre todo a partir de los 7-8 años.

Tras la enfermedad

Tras una extirpación quirúrgica, la mayoría de perros se recuperan sin problemas. Eso sí, pueden aparecer lipomas nuevos en otras zonas a lo largo de la vida, y conviene controlarlos. Cualquier bulto nuevo, sobre todo si crece rápido, está duro o duele, debe revisarlo el veterinario para descartar otros tumores menos benignos.