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Enfermedad

Luxación de cadera canina

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • Cojera intensa súbita
  • Pata sin apoyo
  • Acortamiento aparente de la extremidad

¿Qué es?

La luxación de cadera es la salida de la cabeza del fémur (el extremo superior del hueso del muslo) de su encaje natural en la pelvis. Al perderse la articulación normal, el animal no puede apoyar la pata y sufre dolor intenso. La gran mayoría de las luxaciones son consecuencia de un traumatismo —atropello, caída, accidente—, aunque también pueden producirse de forma espontánea sobre caderas previamente enfermas (por ejemplo, con displasia avanzada).

No es una enfermedad contagiosa ni hereditaria por sí misma, pero las displasias y otros problemas articulares de base sí tienen un componente genético en muchas razas.

Cómo se manifiesta

El signo es inmediato y muy claro: tras el accidente, el perro deja de apoyar una pata trasera, la mantiene elevada y muestra dolor a cualquier intento de manipulación. La pata afectada puede parecer más corta o quedar rotada hacia fuera. Algunos animales caminan a tres patas; otros no se levantan.

A la palpación, el veterinario detecta la falta de encaje. Suelen acompañar otras lesiones derivadas del traumatismo: contusiones, abrasiones, fracturas asociadas o lesiones internas.

Diagnóstico y atención

La luxación de cadera es una urgencia veterinaria. El diagnóstico es competencia del veterinario y se confirma mediante radiografías, que también permiten descartar fracturas asociadas.

El abordaje puede ser cerrado (reducción manual bajo anestesia) o quirúrgico, según el caso, el estado de la articulación y las lesiones añadidas. El plan concreto lo establece el veterinario y suele incluir un periodo de reposo y vendaje estabilizador.

Prevención

La prevención general pasa por evitar accidentes: uso de correa en zonas con tráfico, vallado adecuado, supervisión en alturas. En razas con predisposición a displasia, el control de peso, el ejercicio adecuado y los chequeos ortopédicos ayudan a mantener la cadera estable y reducen el riesgo de luxaciones espontáneas sobre articulaciones debilitadas.

Tras la enfermedad

Con tratamiento precoz y reposo adecuado, muchos perros recuperan una marcha funcional. Las recidivas son posibles, especialmente en los primeros días tras la reducción, por lo que el reposo prescrito es fundamental. La fisioterapia y el control del peso a largo plazo ayudan a mantener la articulación estable y prolongan la vida útil de la cadera.