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Enfermedad

Micobacteriosis canina

Otros nombres: Tuberculosis canina

Sistema

infeccioso

Severidad

grave

Contagiosa

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Pérdida de peso
  • Tos crónica
  • Linfadenopatía
  • Lesiones cutáneas
  • Riesgo zoonótico

¿Qué es?

La micobacteriosis canina es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Mycobacterium, el mismo al que pertenecen los agentes de la tuberculosis humana. En el perro, la infección es relativamente rara, pero gana importancia cuando el animal convive con personas u otros animales infectados, o vive en entornos rurales en contacto con ganado.

Tiene importancia zoonótica: algunas especies (M. tuberculosis, M. bovis) pueden transmitirse entre perro y humano en ambos sentidos. Otras micobacterias atípicas, presentes en suelo y agua, causan infecciones cutáneas localizadas con menor riesgo zoonótico. La vía habitual de contagio entre especies es inhalatoria.

Cómo se manifiesta

Los signos dependen mucho de la forma clínica. La forma respiratoria cursa con tos crónica, pérdida de peso progresiva, fiebre intermitente y dificultad para respirar. La forma intestinal produce diarrea crónica, vómitos y adelgazamiento.

La forma cutánea, más típica de micobacterias atípicas, aparece como nódulos bajo la piel que se ulceran y drenan, sin curación espontánea. En todas las formas es frecuente la inflamación de ganglios linfáticos y la apatía persistente.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario, en estrecha coordinación con laboratorios especializados. Se combinan radiografías y ecografía para evaluar lesiones, citología y biopsia con tinciones específicas (Ziehl-Neelsen), cultivo prolongado (las micobacterias crecen muy despacio) y, cada vez más, PCR.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, valorando con el tutor la viabilidad de tratamientos largos y la dimensión zoonótica. Si en el hogar conviven personas inmunodeprimidas, niños pequeños o embarazadas, comentadlo con vuestro médico de familia ante un diagnóstico confirmado, para valorar pruebas y precauciones en humanos.

Prevención

No existe vacuna en perros. La prevención pasa por evitar el contacto del perro con personas y animales enfermos de tuberculosis confirmada, pasteurización de la leche cruda, no permitir que el perro coma carne cruda de origen incierto y mantener limpia la zona de descanso. En perros que conviven con ganado, los programas sanitarios de la explotación reducen el riesgo.

Tras la enfermedad

El pronóstico es reservado y depende de la especie de micobacteria, de la forma clínica y del estado inmunitario del perro. Las formas cutáneas localizadas tienen pronóstico mejor; las formas respiratorias o sistémicas son graves. El tratamiento puede prolongarse muchos meses y exige paciencia, controles veterinarios regulares y vigilancia de la salud de los convivientes humanos.