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Enfermedad

Miositis de músculos masticadores

Otros nombres: MMM

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Dificultad para abrir la boca
  • Atrofia muscular en cabeza
  • Dolor al palpar mandíbula

¿Qué es?

La miositis de músculos masticadores (MMM, por sus siglas en inglés) es una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema defensivo del perro ataca los músculos que mueven la mandíbula. La inflamación sostenida lleva a dolor, dificultad para abrir la boca y, con el tiempo, a una pérdida de masa muscular muy visible en la cabeza.

Se trata de una enfermedad específica de esos músculos —no afecta al resto de la musculatura del cuerpo—, ya que las fibras musculares de la mandíbula tienen una característica única que el sistema inmune confunde con un agente extraño. No es contagiosa.

Cómo se manifiesta

En la fase aguda, el perro tiene la zona de la cabeza hinchada y dolorida, intenta no abrir la boca, deja de coger juguetes y come con dificultad o rechaza la comida. Puede haber fiebre y los músculos temporales (a los lados del cráneo) se sienten tensos.

Si la enfermedad pasa a fase crónica, lo más llamativo es la atrofia muscular: la cabeza adelgaza y se ven los huesos del cráneo. La mandíbula se rigidiza y el perro literalmente no puede abrir la boca más allá de unos pocos milímetros, lo que dificulta comer y beber.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y suele combinar la exploración clínica con análisis de sangre específicos que detectan los anticuerpos frente a las fibras de los músculos masticadores. En algunos casos se complementa con biopsia muscular. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario; cuanto antes se inicia, mejor es la respuesta y menor la fibrosis residual.

Si tu perro deja de abrir la boca, no come o tiene la cabeza inflamada, acude al veterinario sin demora.

Prevención

Al tratarse de una enfermedad autoinmune, no hay una pauta concreta de prevención. Una valoración temprana ante cualquier dificultad para comer o abrir la boca es la mejor manera de evitar secuelas.

Razas con mayor incidencia

Aunque puede aparecer en cualquier perro, se ha descrito con más frecuencia en razas medianas y grandes como el Pastor Alemán, el Rottweiler, el Labrador Retriever, el Dóberman y el Golden Retriever.

Tras la enfermedad

Con tratamiento precoz, muchos perros recuperan una apertura mandibular funcional y vuelven a comer con normalidad. Si el diagnóstico se retrasa, la fibrosis muscular puede ser permanente y la mandíbula no recupera del todo su movimiento. El seguimiento veterinario a largo plazo es necesario, ya que pueden aparecer recaídas.