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Enfermedad

Moquillo canino

Otros nombres: Distemper, Enfermedad de Carré

Sistema

infeccioso

Severidad

crítica

Contagiosa

Edad típica

cachorro

Síntomas principales

  • Fiebre
  • Secreción nasal y ocular
  • Tos
  • Diarrea
  • Convulsiones en fases tardías

¿Qué es?

El moquillo canino, también conocido como distemper o enfermedad de Carré, es una enfermedad vírica grave y muy contagiosa causada por el virus del distemper canino (CDV). Afecta a varios sistemas a la vez (respiratorio, digestivo, ocular, cutáneo y, en fases avanzadas, neurológico), lo que explica su pronóstico reservado y la importancia de la vacunación.

Afecta sobre todo a cachorros y perros jóvenes no vacunados, aunque también puede infectar a adultos con inmunidad incompleta. El contagio se produce por vía aérea (gotitas al toser o estornudar) y por contacto con secreciones de animales infectados. El virus es relativamente frágil fuera del huésped, pero la transmisión directa entre perros es muy eficaz.

Cómo se manifiesta

El cuadro suele comenzar como una infección respiratoria inespecífica: fiebre, secreción nasal y ocular, tos, decaimiento y pérdida de apetito. A los pocos días pueden aparecer síntomas digestivos, con vómitos y diarrea, y lesiones en las almohadillas plantares que se vuelven duras y engrosadas (signo característico que da nombre a la forma “hard pad” en inglés).

La fase más temida es la neurológica, que puede aparecer semanas o meses después del cuadro inicial. Se manifiesta con convulsiones, mioclonías (contracciones rítmicas musculares), alteraciones del comportamiento, parálisis o pérdida del equilibrio. Algunas de estas secuelas son irreversibles incluso si el perro sobrevive.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. La sospecha clínica se confirma con análisis de PCR sobre muestras de secreciones, sangre u orina, o con serología. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario: no existe un tratamiento que elimine directamente el virus, por lo que el manejo es de soporte y control de las complicaciones, habitualmente con hospitalización.

Si tu cachorro presenta fiebre alta, secreciones, tos y diarrea simultáneas, sobre todo si no completó la pauta de vacunación, acude a urgencias veterinarias sin demora.

Prevención

La vacunación es la herramienta principal y tiene una eficacia muy alta. Forma parte del calendario vacunal básico de todos los cachorros y se incluye en la vacuna polivalente. La pauta inicial se completa entre las 6 y las 16 semanas, con refuerzos posteriores según el protocolo que indique el veterinario. Mantener a los cachorros alejados de zonas con tránsito de perros desconocidos hasta completar la vacunación es importante.

Tras la enfermedad

El pronóstico del moquillo es reservado: muchos cachorros no sobreviven a la fase aguda, y los que lo hacen pueden quedar con secuelas neurológicas permanentes (mioclonías rítmicas, defectos del esmalte dental si el cachorro estaba en pleno desarrollo dentario, alteraciones de la marcha). Los perros que se recuperan suelen quedar inmunizados frente al virus de por vida. El seguimiento veterinario tras la enfermedad es importante para detectar y manejar las secuelas tardías.