PetNova
Enfermedad

Nefroblastoma canino

Otros nombres: Tumor de Wilms canino

Sistema

oncologico

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

joven

Síntomas principales

  • Masa abdominal palpable
  • Pérdida de peso
  • Hematuria
  • Apatía

¿Qué es?

El nefroblastoma canino, también conocido como tumor de Wilms, es un tumor renal de origen embrionario que aparece sobre todo en perros jóvenes. Procede de células renales primitivas que no se diferenciaron por completo durante el desarrollo embrionario y que, ya en la vida adulta del animal, comienzan a multiplicarse de forma descontrolada.

No es contagioso y, dada su naturaleza embrionaria, suele detectarse antes que otros tumores renales del adulto: la edad típica al diagnóstico está entre 1 y 5 años, una franja muy distinta a la del carcinoma renal. Existe además una variante medular extrarrenal, que se localiza en el canal medular y produce signos neurológicos, no urinarios.

Cómo se manifiesta

En la forma renal, lo más llamativo es la presencia de una masa abdominal palpable. El tutor puede notar que el abdomen del perro está más voluminoso por un lado o que, al cogerlo, se nota un “bulto” duro. Acompaña pérdida de peso, apatía y, en algunos casos, sangre en orina.

En la forma medular extrarrenal, la presentación es totalmente distinta: paresia o parálisis progresiva de los miembros traseros, debilidad y, eventualmente, incontinencia. Esta presentación se ve sobre todo en perros jóvenes de razas grandes.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario, que combina ecografía abdominal o resonancia medular según la presentación, radiografía de tórax para descartar metástasis, analítica completa y biopsia o citología guiada por imagen para confirmar el tipo histológico.

El plan oncológico combina cirugía, quimioterapia y/o radioterapia según el tumor y el estadio. La nefrectomía (extirpación del riñón afectado) es el tratamiento de elección en la forma renal localizada; en la forma medular, la cirugía descompresiva combinada con radioterapia ofrece los mejores resultados. Si tu perro joven presenta una masa abdominal, sangre en orina o debilidad progresiva en los miembros traseros, acude al veterinario.

Prevención

No existe prevención específica al tratarse de un tumor de origen embrionario. La detección precoz es la única herramienta: ante cualquier hallazgo abdominal sospechoso o signo neurológico en un perro joven, consultar al veterinario sin demora.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende mucho del estadio en el momento del diagnóstico, de la presencia de metástasis y del tipo de presentación. La forma renal localizada y bien extirpada puede ofrecer largas supervivencias. La forma medular es de pronóstico más complicado, aunque la combinación de cirugía y radioterapia mejora claramente los resultados. El seguimiento veterinario incluye controles de imagen periódicos durante varios años.