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Enfermedad

Nefropatía glomerular canina

Otros nombres: Glomerulopatía

Sistema

urinario

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Proteínas elevadas en orina
  • Edemas
  • Pérdida de peso
  • Apatía

¿Qué es?

La nefropatía glomerular, también llamada glomerulopatía, es una enfermedad que afecta a los glomérulos, las pequeñas estructuras del riñón encargadas de filtrar la sangre. Cuando los glomérulos se inflaman o se dañan, dejan pasar a la orina sustancias que normalmente deberían quedarse en sangre, sobre todo proteínas.

Es una causa frecuente de pérdida progresiva de función renal en perros adultos. Puede tener un origen primario (lesión propia del riñón) o aparecer como consecuencia de otras enfermedades: infecciones crónicas, enfermedades transmitidas por garrapatas (leishmaniosis, ehrlichiosis), procesos inmunomediados o tumores. No se transmite entre animales.

Cómo se manifiesta

En las fases iniciales puede no haber signos visibles y solo detectarse en un análisis rutinario por la presencia de proteínas en orina. A medida que avanza aparecen pérdida de peso, apatía, disminución del apetito y, en algunos perros, edemas (acumulación de líquido) en patas o abdomen por la baja concentración de proteínas en sangre.

Cuando la enfermedad progresa hacia un fallo renal franco, se suman aumento de sed y orina, vómitos y mal aliento amoniacal. En perros predispuestos o con enfermedades de base, vigilar estos signos es importante.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. Se apoya en análisis de sangre, análisis de orina (con medición del cociente proteína/creatinina), control de la presión arterial y, en algunos casos, ecografía o biopsia renal. También es habitual buscar enfermedades subyacentes (test serológicos de leishmaniosis y otras infecciones). El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, abordando tanto la causa de fondo como la protección de la función renal.

Prevención

No hay vacuna específica. La prevención pasa por controlar las enfermedades que pueden derivar en glomerulopatía: protección frente a garrapatas y flebotomos (vector de la leishmaniosis), tratamiento adecuado de infecciones crónicas y revisiones periódicas con analíticas en perros mayores o de razas predispuestas.

Razas con mayor incidencia

Se ha descrito una mayor predisposición en razas como el Bull Terrier (con formas hereditarias documentadas), el Rottweiler y el Samoyedo, además del Soft Coated Wheaten Terrier. En estas razas, los controles preventivos son especialmente recomendables.

Tras la enfermedad

Aunque el daño glomerular suele ser irreversible, un diagnóstico precoz y un manejo cuidadoso permiten frenar la progresión y mantener una buena calidad de vida durante periodos prolongados. El seguimiento veterinario regular es clave para ajustar la dieta, la presión arterial y vigilar la función renal.

Razas con mayor predisposición