Neumonía canina
Otros nombres: Inflamación pulmonar
Sistema
respiratorio
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Tos productiva
- Fiebre
- Respiración rápida
- Apatía
- Pérdida de apetito
¿Qué es?
La neumonía canina es la inflamación del tejido pulmonar profundo, donde se produce el intercambio de oxígeno entre los pulmones y la sangre. Cuando ese tejido se inflama y se llena de moco, pus o líquido, el perro deja de oxigenarse correctamente y aparece dificultad respiratoria, fiebre y deterioro general.
Las causas más frecuentes son bacterianas (a menudo como complicación de un cuadro vírico previo, como la tos de las perreras), víricas (moquillo, virus respiratorios), por aspiración (al regurgitar o vomitar y pasar contenido a la vía respiratoria), parasitarias y fúngicas. En cachorros y perros mayores el riesgo es más alto, igual que en animales con enfermedades crónicas o sistema inmunitario debilitado.
Cómo se manifiesta
El signo guía suele ser una tos productiva, blanda, distinta de la tos seca y en accesos típica de la tos kennel. Aparecen también fiebre, respiración rápida y superficial, pérdida de apetito y apatía marcada. El perro puede colocarse en posturas que faciliten respirar (de pie con los codos separados, cuello extendido) y, en casos avanzados, las encías toman un tinte azulado por la falta de oxígeno.
A diferencia de las traqueobronquitis leves, en la neumonía el estado general se afecta claramente y el deterioro puede ser rápido. Es un cuadro serio que requiere atención sin demora.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y combina la exploración clínica (auscultación pulmonar característica), la radiografía torácica, los análisis de sangre y, en algunos casos, el cultivo de las secreciones obtenidas mediante lavado broncoalveolar. Estas pruebas ayudan a identificar el agente causal y a orientar el tratamiento.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Los cuadros leves pueden manejarse de forma ambulatoria; los moderados o graves suelen requerir hospitalización con oxigenoterapia y soporte específico. Acude a urgencias veterinarias si tu perro presenta dificultad respiratoria marcada, respiración muy rápida en reposo, encías pálidas o azuladas o fiebre alta con apatía.
Prevención
Mantener al día las vacunas frente a moquillo, parainfluenza, adenovirus y Bordetella protege frente a las causas infecciosas más habituales. En perros con factores predisponentes (megaesófago, regurgitación frecuente, enfermedades neurológicas), extremar las precauciones para evitar la aspiración (postura erguida al comer, comidas blandas, vigilancia) reduce mucho el riesgo de neumonía por aspiración.
Tras la enfermedad
Con tratamiento adecuado la mayoría de los perros se recuperan completamente, aunque la recuperación puede llevar varias semanas. Los controles veterinarios con radiografías de seguimiento son habituales para confirmar la resolución. En animales con causas predisponentes, lo más importante es identificar y tratar la enfermedad de fondo para evitar nuevas neumonías.