Nocardiosis canina
Sistema
infeccioso
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Heridas cutáneas con fístulas
- Tos crónica
- Pérdida de peso
- Fiebre
¿Qué es?
La nocardiosis canina es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Nocardia, microorganismos que viven en el suelo y la materia orgánica en descomposición. El perro se infecta sobre todo por inhalación o por heridas cutáneas contaminadas, especialmente heridas profundas con tierra, espinas o palos.
Es una enfermedad oportunista: afecta más a perros con el sistema inmunitario debilitado por enfermedades concurrentes, tratamientos inmunosupresores o estados de malnutrición. Los cuadros pueden ser locales (cutáneos) o diseminados, con afectación pulmonar y de órganos internos.
Cómo se manifiesta
La forma cutánea cursa con heridas que no cierran, fístulas que drenan material purulento y nódulos bajo la piel. Aparecen sobre todo en miembros, tórax y abdomen y, con el tiempo, pueden extenderse a ganglios cercanos.
La forma pulmonar se manifiesta con tos crónica, dificultad para respirar, pérdida de peso y fiebre intermitente. En las formas diseminadas, la bacteria afecta a varios órganos a la vez y el perro muestra apatía marcada, dolor abdominal y, en ocasiones, signos neurológicos si llega al sistema nervioso central.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario, que combina radiografías y ecografía para localizar las lesiones, citología del material drenado y, sobre todo, cultivo microbiológico específico, que requiere alertar al laboratorio porque la Nocardia crece lentamente y necesita medios concretos.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, en cursos antibióticos prolongados que pueden durar varios meses, junto con drenaje quirúrgico de lesiones localizadas cuando es posible. Si tu perro tiene una herida que no cierra y drena material durante semanas, acude al veterinario sin esperar.
Prevención
No existe vacuna. La prevención pasa por limpiar y atender precozmente las heridas profundas, sobre todo las contaminadas con tierra o materia vegetal, evitar áreas con vegetación punzante en perros propensos y vigilar especialmente a animales inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende de la forma clínica y del estado inmunitario del perro. Las formas cutáneas localizadas, tratadas pronto, tienen buen pronóstico. Las formas pulmonares y, sobre todo, diseminadas, son graves y requieren tratamientos largos con respuesta variable. El seguimiento veterinario incluye controles clínicos y de imagen durante meses para confirmar la remisión.