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Enfermedad

Osteoartritis canina

Otros nombres: Artrosis

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Cojera progresiva
  • Rigidez matinal
  • Dificultad para subir o saltar
  • Cambios de humor

¿Qué es?

La osteoartritis canina, popularmente “artrosis”, es la enfermedad articular crónica más frecuente del perro. Consiste en la degeneración progresiva del cartílago articular, acompañada de cambios en el hueso subcondral y de inflamación crónica de la cápsula que rodea la articulación. El resultado es una articulación que duele y que se mueve peor.

Suele ser secundaria a otros problemas previos —displasias, rotura de ligamento cruzado, luxaciones, fracturas mal consolidadas— y se ve favorecida por el sobrepeso. Es una enfermedad propia del perro mayor, pero puede afectar también a perros jóvenes con problemas ortopédicos subyacentes.

Cómo se manifiesta

La instauración es lenta y progresiva. Lo más característico es la rigidez matinal: el perro tarda unos minutos en arrancar al levantarse, y luego mejora al calentarse. Aparece reluctancia a saltar, dificultad para subir escaleras o entrar al coche, cojera más marcada en frío o en días de humedad, y cambios sutiles de carácter: menos paciencia, búsqueda de soledad, irritabilidad al ser tocado en zonas dolorosas.

El dolor crónico afecta mucho a la calidad de vida, aunque a veces el tutor lo atribuye sólo a “edad”.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario. La exploración ortopédica detecta dolor, crepitación y reducción del rango de movimiento; las radiografías confirman los cambios degenerativos. Acude al veterinario si tu perro mayor muestra rigidez, cojera, cambios de carácter o “se ha vuelto vago”: muchas veces hay dolor articular detrás.

El tratamiento se ajusta a cada perro y combina pérdida de peso, ejercicio adaptado, fisioterapia y, cuando está indicado, soporte prescrito por el veterinario. Es un manejo multimodal y de por vida.

Prevención

La prevención más importante es evitar el sobrepeso desde joven, tratar correctamente las lesiones ortopédicas previas y mantener al perro físicamente activo de forma constante, sin picos de actividad seguidos de sedentarismo. En perros de riesgo, los controles periódicos permiten detectar cambios antes de que duelan.

Tras la enfermedad

La osteoartritis no se cura, pero se maneja bien con un enfoque integral. Muchos perros pueden mantener una vida activa y feliz durante años con peso controlado, ejercicio regular adaptado (paseos cortos y frecuentes, natación), suelos no resbaladizos en casa, rampas si es necesario y un plan terapéutico ajustado por el veterinario. El tutor es una pieza clave del éxito del manejo.