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Enfermedad

Otitis media e interna canina

Sistema

sensorial

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • Inclinación de cabeza
  • Pérdida de equilibrio
  • Nistagmo
  • Dolor al abrir la boca
  • Sordera

¿Qué es?

La otitis media e interna son inflamaciones de las estructuras más profundas del oído: la cavidad situada al otro lado del tímpano (oído medio) y, ya en el hueso del cráneo, los órganos encargados del equilibrio y de la audición (oído interno). Es una forma mucho más seria que la otitis externa y, sin tratamiento adecuado, puede dejar secuelas permanentes.

La causa más frecuente es la extensión de una otitis externa crónica que ha dañado el tímpano. También puede aparecer por infecciones que llegan por vía sanguínea, pólipos, tumores o por la propagación de infecciones desde la nariz y la garganta a través de la trompa auditiva.

Cómo se manifiesta

Los signos son llamativos. El perro inclina la cabeza hacia el lado afectado, pierde el equilibrio, camina describiendo círculos, se cae o muestra movimientos rápidos e involuntarios de los ojos (nistagmo). Algunos animales tienen náuseas o vómitos como en un mareo intenso. En perros con afectación del oído medio puede observarse parálisis facial (un lado de la cara caído, párpado entreabierto, dificultad para parpadear).

El dolor al abrir la boca o al palpar la zona próxima al oído es frecuente, junto con cierta pérdida de audición. Conviene no confundir estos signos con un cuadro vestibular del perro mayor, que requiere diferenciación por parte del veterinario.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y suele requerir otoscopia detallada, citología, cultivo de exudado y, en muchos casos, pruebas de imagen avanzadas (TAC o resonancia magnética) que permiten ver el oído medio e interno. En cuadros graves se valora también la afectación neurológica. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario; puede ser médico, quirúrgico o combinado, y suele prolongarse durante semanas o meses.

Prevención

No hay vacuna. La mejor prevención es manejar adecuadamente las otitis externas: no dejar que se cronifiquen, completar los tratamientos según las indicaciones del veterinario y revisar el oído ante recaídas. Evitar las limpiezas agresivas y consultar pronto ante cualquier sacudida de cabeza persistente reduce el riesgo de que la inflamación llegue al oído medio.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende de la rapidez en el tratamiento y de las estructuras dañadas. Muchos perros se recuperan bien, aunque algunos pueden quedar con una ligera inclinación de cabeza residual o cierta pérdida de audición. La parálisis facial, cuando aparece, mejora en una parte de los casos pero puede ser permanente. El seguimiento veterinario continuado es importante para detectar recaídas a tiempo.