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Enfermedad

Pancreatitis canina

Otros nombres: Inflamación del páncreas

Sistema

digestivo

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Vómitos
  • Dolor abdominal
  • Postura de plegaria
  • Pérdida de apetito
  • Letargo

¿Qué es?

La pancreatitis canina es la inflamación del páncreas, un órgano alargado situado junto al estómago e intestino delgado encargado de producir enzimas digestivas y hormonas reguladoras del azúcar en sangre. Cuando se inflama, esas enzimas se activan dentro del propio páncreas y empiezan a digerir el tejido que las contiene, provocando un cuadro doloroso y potencialmente grave.

Puede aparecer de forma aguda (un episodio único e intenso) o crónica (inflamación de bajo grado mantenida en el tiempo). Las causas más documentadas son la ingesta de comida muy grasa (fiesta familiar, restos de cocina), la obesidad, ciertos medicamentos administrados sin supervisión, traumatismos abdominales y enfermedades endocrinas como el síndrome de Cushing. En muchos casos no se identifica una causa concreta.

Cómo se manifiesta

Los signos más típicos son vómitos repetidos, pérdida de apetito y un dolor abdominal evidente. Muchos perros adoptan la llamada “postura de plegaria”: pecho contra el suelo y cuartos traseros levantados, en un intento de aliviar el dolor de la zona del estómago. El animal suele estar muy decaído, puede tener fiebre y, en cuadros graves, llegar a deshidratarse rápidamente.

Los casos crónicos pueden ser más sutiles: episodios intermitentes de vómitos, falta de apetito o diarrea blanda, intercalados con periodos normales.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. Se apoya en la exploración clínica, análisis de sangre con marcadores específicos del páncreas y, habitualmente, ecografía abdominal. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario: en cuadros agudos suele requerir hospitalización con fluidos, control del dolor y soporte digestivo; en formas leves o crónicas, manejo ambulatorio con dieta específica.

Acude a urgencias si el perro presenta vómitos persistentes, dolor abdominal marcado o decaimiento intenso.

Prevención

El factor más controlable es la alimentación. Evita los restos de comida humana grasos (embutidos, salsas, queso, mantequilla), mantén un peso adecuado mediante ejercicio y dieta equilibrada, y consulta con el veterinario antes de administrar cualquier medicamento. En razas predispuestas, es razonable extremar estas medidas desde cachorros.

Razas con mayor incidencia

El schnauzer miniatura está particularmente predispuesto, en parte por su tendencia a tener alteraciones del metabolismo de las grasas. También se describe mayor incidencia en cocker spaniel inglés, yorkshire terrier y otras razas pequeñas. Los perros con sobrepeso, independientemente de la raza, presentan más riesgo.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende de la gravedad del episodio. La mayoría de pancreatitis leves se resuelven sin secuelas; los cuadros graves pueden dejar daño residual en el páncreas y predisponer a recidivas, a diabetes mellitus o a insuficiencia pancreática exocrina. El seguimiento veterinario, con controles periódicos y una dieta baja en grasa estable, es la mejor forma de mantener la calidad de vida.