Parvovirus canino
Otros nombres: Parvo, CPV-2
Sistema
infeccioso
Severidad
crítica
Contagiosa
Sí
Edad típica
cachorro
Síntomas principales
- Vómitos persistentes
- Diarrea hemorrágica con olor característico
- Letargo extremo
- Pérdida de apetito
- Fiebre y, en fases avanzadas, hipotermia
- Deshidratación rápida
¿Qué es?
El parvovirus canino (CPV-2) es un virus extremadamente contagioso que afecta principalmente a cachorros y perros jóvenes no vacunados. Provoca una gastroenteritis hemorrágica grave y, sin atención veterinaria urgente, la mortalidad es muy elevada.
El virus se transmite por contacto directo con heces infectadas, así como por superficies, ropa, zapatos y otros objetos contaminados. Es resistente en el ambiente: puede permanecer viable durante meses en suelos, parques y zonas comunes.
Cómo se manifiesta
Los primeros signos suelen aparecer entre 3 y 7 días tras la infección. Un cachorro previamente activo se vuelve apático, deja de comer y comienza a vomitar. En pocas horas aparecen las diarreas hemorrágicas con un olor muy característico.
La deshidratación se instaura rápidamente y, sin tratamiento, puede llevar al animal a una situación crítica en cuestión de un día o dos. El virus también ataca a las células de la médula ósea, reduciendo las defensas y favoreciendo infecciones secundarias.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario. Existen test rápidos de detección en heces y análisis de sangre que permiten confirmar la sospecha clínica. El tratamiento es hospitalario y intensivo: el animal necesita aislamiento, soporte de líquidos, control de los vómitos y de las infecciones secundarias, y seguimiento estrecho durante varios días.
Si sospechas que tu cachorro puede tener parvovirosis, acude a urgencias veterinarias de inmediato. Cada hora cuenta.
Prevención
La vacunación es la herramienta principal de prevención y tiene una eficacia muy alta. El calendario vacunal de un cachorro comienza habitualmente entre las 6 y 8 semanas de vida, con refuerzos hasta las 16 semanas. Tu veterinario te indicará el calendario exacto adaptado al país, al criadero de origen y al estado de la madre.
Hasta que el cachorro complete la pauta de vacunación inicial, conviene evitar parques, zonas con tránsito de perros desconocidos y suelos potencialmente contaminados.
Razas con mayor incidencia
Aunque cualquier perro no vacunado puede contraer la enfermedad, algunos estudios apuntan a una mayor incidencia o gravedad en razas como el Rottweiler, el Dóberman, el Pastor Alemán y el Labrador Retriever. La razón exacta no está del todo clara y puede combinar factores genéticos y de comportamiento.
Tras la enfermedad
Los perros que superan la fase aguda suelen quedar inmunizados de por vida frente a este virus. Sin embargo, la recuperación puede ser lenta y requiere una dieta blanda específica, controles veterinarios y monitorización del peso durante varias semanas.