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Enfermedad

Pericarditis canina

Sistema

cardiovascular

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Apatía
  • Intolerancia al ejercicio
  • Distensión abdominal
  • Disnea

¿Qué es?

La pericarditis canina es la inflamación del pericardio, la membrana fibrosa que envuelve el corazón. En condiciones normales, esa membrana tiene una capa muy fina de líquido lubricante. Cuando se inflama, el tejido se irrita, suele acumularse más líquido del normal y, con el tiempo, puede engrosarse y volverse rígido.

Las causas pueden ser infecciosas (bacterianas, fúngicas), inmunomediadas o consecuencia de otros procesos torácicos. En muchos casos no se llega a identificar una causa concreta, lo que se denomina pericarditis idiopática. La gravedad depende de cuánto comprometa el llenado del corazón.

Cómo se manifiesta

Los signos suelen ser progresivos e inespecíficos: apatía, intolerancia al ejercicio (el perro se cansa antes de lo habitual), respiración trabajosa y, conforme avanza, distensión del abdomen por acumulación de líquido. Pueden aparecer mucosas pálidas y, en casos graves, episodios de desmayo o colapso.

Algunos perros llegan a consulta por un cuadro súbito de dificultad respiratoria, mientras que otros muestran una pérdida de forma lenta y progresiva durante semanas.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y se basa en la auscultación (los tonos cardíacos pueden sonar amortiguados), la radiografía torácica y, sobre todo, la ecocardiografía, que permite ver el pericardio y cuantificar el líquido acumulado. A veces se complementa con analítica y con análisis del líquido pericárdico tras drenarlo.

Si tu perro muestra cansancio inusual, respiración trabajosa o abdomen distendido, acude al veterinario sin demora. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y suele incluir el drenaje del líquido cuando comprime el corazón, además del manejo de la causa.

Prevención

No hay una prevención específica para la mayoría de los casos. Las revisiones veterinarias anuales con auscultación cardíaca son la mejor forma de detectar precozmente cambios cardíacos en cualquier perro, sobre todo en razas medianas y grandes a partir de los 6-7 años.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende mucho de la causa subyacente. Algunas pericarditis responden bien y permiten al perro una vida normal con seguimiento; otras son recidivantes y pueden requerir un manejo más complejo a largo plazo. Tu veterinario te indicará los controles ecocardiográficos necesarios.